Entrevistas

Lorena Romanin: «Me gustaría entrar en el circuito del teatro comercial»

Con cuatro obras en cartel y varios proyectos en marcha, la directora, actriz y dramaturga, habla de cómo conjuga sus distintos roles. Y derriba prejuicios sobre géneros y públicos.

Texto: Muriel Mahdjoubian. Fotos: Gentileza prensa.

Comenzó sus primeros pasos en la escuela de Agustín Alezzo a los dieciséis años por recomendación de Leonardo Sbaraglia. Si de algo estaba segura Lorena Romanin, era que quería estudiar teatro. Por aquellos años la novela furor era Clave de Sol, una serie juvenil donde Sbaraglia, era uno de los protagonistas. “Yo era muy fan de esa novela, los fui a ver al teatro, tenía el poster de él en mi cuarto, lo amaba. Un día, tuve la suerte de cruzármelo en la parada del colectivo en el barrio de Belgrano. Me acerqué y le pregunté si me podía recomendar algún lugar para estudiar teatro y me sugirió lo de Alezzo. A partir de ahí nunca paré. Si hay algo que no dejé de hacer es teatro”, confiesa entre risas la actriz, directora y dramaturga.

Hoy en día, tiene cuatro obras en cartel. Una, Azul y la Navidad, es la historia de Azul que vuelve al pueblo a festejar la Navidad con su familia después de su transición de género. “Es una obra donde se habla sobre la cuestión de género y hay muchas voces en esa mesa navideña en relación a ese tema”, cuenta la autora de Como si pasara un tren

Una escena de «Yo me quería morir antes que vos».

Otra de las obras es Yo me quería morir antes que vos, inspirada en hechos reales. “La obra que dirijo, trata sobre un femicidio que sucedió en la familia de Magalí Meliá y ese fue el disparador para que ella la escribiera”, explica Lorena. Por otra parte en Microteatro, dirige El placer de especular y a la vez continúan las funciones de Ana y Wiwi, su primer infantil, interpretada por Luciana Grasso y ganadora de varios premios. 

¿Cómo surgió Azul y la Navidad?
-Es una obra que íbamos a estrenar antes de la pandemia en el teatro Picadero, ya teníamos hasta hechas las fotos, pero unos días previos al estreno se cerró todo. Recién este año la pudimos hacer. Es una obra muy particular, divertida, coloquial y es súper familiar porque cuenta todo el momento navideño y su preparación. Fue bastante complejo poner todo eso en escena porque había que montar toda la situación de la cena de Navidad. Además, se habla mucho sobre la cuestión de género y hay muchas voces en relación a esta temática.

¿Cómo ves el rol de la mujer en el teatro?, ¿ha avanzado bastante estos últimos años?
-Si un montón. Hay un gran cambio. Es clarísimo, hay muchas más voces de mujeres en todo sentido. Para mí, que yo vivo en un mundo muy atravesado por lo queer, me cuesta verlo de otro modo, me es difícil pensarlo desde afuera porque estoy muy en el medio. Lo veo y vivo desde mi círculo.

El elenco de «Azul y la Navidad».

La idea del infantil, ¿cómo nació?
-Yo tenía muchas ganas de escribir un infantil, y más a partir del nacimiento de mi hija. me sentí más vinculada a ese mundo. Me daba mucha curiosidad, hace muchos años tenía ganas de hacer una obra como esta. La verdad es que fue una experiencia buenísima porque fue justo para la vuelta del teatro, luego de la pandemia. Lo vivimos como un gran acierto para ese momento. Es una obra que la trabajé un montón, como todas las obras que hago. No hice mucha diferencia en cuanto al trabajo por ser una infantil, por supuesto tuve en cuenta la mirada.

¿Qué te inspira para escribir?
-Tiene más que ver con los tiempos de mis procesos. Ahora, hace bastante que no escribo. En general lo hago cuando tengo un proyecto o hay algo concreto. No tengo ese comportamiento de escribir tan seguido. En este momento estoy con muchas obras. Tengo una obra, que está dando vueltas, que se llama Boca de lobo, pero antes debo retomarla en la escritura, además me gustaría hacerla de un modo más comercial. Otras veces, me pasa que se me viene algo muy contundente a la cabeza y lo desarrollo.

¿Crees más en la autogestión o en esperar a que alguien te convoque?
-Creo que depende del estilo que tengas. Yo tengo amigues que no son nada autogestivos y les cuesta mucho, si no los convocan. A mí me parece que está buenísimo poder empoderarse y armar proyectos por más que seas actor o actriz y tratar de generarlos. Me parece que está muy bueno porque sino te quedas esperando y se te pasa la vida.

«Ana y Wiwi» participará de la 36º Fiesta Nacional del Teatro en el Chaco.

¿Vos esperaste mucho?
-Si. Ahora, de todas formas, estoy en otro momento de mi vida, pero me pasó. Es como la vida misma, una espera que las cosas pasen en tiempo y forma, y a veces el camino es otro. Creo que también en lo artístico todo sucede por alguna razón, en algún momento las cuestiones toman forma, nada es porque sí. Después todo confluye y eso está buenísimo. En algunos periodos de mi vida sentía que dispersaba mucho las energías porque me gustaba escribir, actuar y dirigir, siempre sentía que estaba en ochenta cosas y además necesitaba también resolver lo económico. Hasta llegué a pensar en importar cosas de China.

-¿Ahora podés vivir del teatro?
-Yo ahora vivo del arte. No es fácil, porque en general son obras que empiezan y terminan. Este cuatrimestre me convocaron para dirigir el proyecto de graduación de la UNA, también continúo con mi trabajo como curadora en Microteatro y hago muchas obras independientes y siempre sigo dando mis clases de dramaturgia. Pero, al mismo tiempo me gustaría entrar en el circuito del teatro comercial sin dejar de estar en el off porque a mí me encanta. Me da mucho placer todo el esfuerzo que implica hacer teatro independiente.

Lorena Romanin.

¿Trabajaste en otras cosas?
-Si de miles, en una época vendía huevos porque mi papá tenía una granja y con una amiga vendíamos huevos a los almacenes para bancarnos los estudios de teatro, después trabajé en una imprenta, alquilé habitaciones de mi casa para turistas y mucho tiempo hice vidrieras en tiendas de ropa, era un lindo trabajo.

¿Cómo sentís en el rol de curadora en Microteatro?
-Está buenísimo, me encanta. Me gusta el doble rol de dirigir algunas de las obras. Micro es un lugar en donde el que va, la pasa muy bien. Es un espacio que genera una posibilidad de trabajo enorme para muchos actores, actrices, directores, directoras, dramaturgos y dramaturgas. Y también está buenísimo porque acerca a mucha gente que no es asidua al teatro.

¿Extrañás actuar?
-A veces sí porque son roles muy distintos. Creo que está bueno ponerse en ese lugar también porque el rol de la dirección es de mucho control y el de la actuación, en cambio es un lugar más de dejarse llevar por la mirada del otro. Había algo que me gustaba mucho de actuar, pero es como que al mismo tiempo me era medio incómodo. Por eso ahora, prefiero dirigir.

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