Críticas

Matria: una guerra, todas las guerras

La versión teatral de la película de Jimena Chaves, está dirigida por María Victoria Menis y aborda una perspectiva interesante y muy acertada sobre la guerra de Malvinas: el punto de vista de las madres que perdieron a sus hijos. Se puede ver los domingos en El Excentrico de la 18.

Texto: Meli Cuitiño/ Fotos: Prensa

La imagen actual no tiene texto alternativo. El nombre del archivo es: matria-2.png


El domingo nos encontró en una sala.
En El Excéntrico de la 18, en Villa Crespo) viendo la obra Matria. Allí, cuatro
actrices, cuatro madres que lo que hacen es sostener el relato con una verdad que duele y a la vez abraza.
Matria pone en escena la voz de cuatro mujeres atravesadas por una misma herida, por un mismo dolor: la pérdida de sus hijos en la guerra de Malvinas. Desde distintos territorios, una madre costurera que insiste en abrir un cajón inexplicable, otra madre de Corrientes aferrada a la fe y el evangelio; otra de Entre Ríos que nombra a su hijo como si al decirlo lo trajera de vuelta y, una madre de Chaco que llama a su hijo en Wichi. Cada una encuentra su forma de abarcar lo insoportable: la fe, el trabajo, el recuerdo, la palabra que no alcanza. Matria es una obra que teje memorias donde lo íntimo se vuelve colectivo, entre relatos
fragmentados y gestos cotidianos. La escena deviene ronda, ritual, presencia. No hay épica:
hay humanidad. Matria es testimonio, es documento vivo. Un documental teatral que pone
el cuerpo donde la historia suele callar después.

La obra está basada en el documental homónimo de Jimena Chaves y adaptada al teatro por la directora María Victoria Menis y la propia Chaves.
Actúan Elvira Oneto, Noemí Frenkel, Isabel Quinteros y María Espinosa. La puesta de Menis, no busca explicar, busca atravesar. Y lo logra. Salimos conmovidas. Con el cuerpo todavía vibrando, como quien después de un sacudón emocional, la respiración es distinta, la incertidumbre, también. Esta obra permite miramos al espejo para reconocernos en ese pasado que repercute en nuestra identidad y que el
teatro te pone de frente, una vez más. Hacia el final, la obra rompe el tiempo y mira directo al público: “Te contamos nuestra historia para que ustedes la cuenten. Y la recuerden. Una guerra… todas las guerras.”
Ahí, Matria deja de ser sólo Malvinas. Se vuelve eco. Memoria viva. Y una pregunta que todavía no encuentra respuesta. No habla de la guerra en sí. Habla del ser humano. Al salir, hicimos lo que hacemos cuando el arte nos toca: nos quedamos, a conversar, a debatir. Nos fuimos a tomar un café a seguir hablando. De la vida. De la política. Del teatro. De todo eso que no se separa nunca. Porque el teatro no termina cuando baja la luz. El teatro sigue en la conversación, en el pensamiento, en la forma en que una sale al mundo

Funciones: Domingos en El Excéntrico de la 18, Lerma 420, a las 17. Entradas por Alternativa teatral.

Deja un comentario