La actriz interpreta a una madre enferma y comparte escenario con Mariela Asensio, también autora de «El cuerpo anímico», basada en su vida real. Paola Luttini dirige la obra que se presenta en el Teatro del Pueblo.
Texto: Redacción Todo Teatro. Fotos: gentileza prensa.
Uno de los vínculos más fuertes que existen es el de una madre y una hija. Si ese vínculo, además, está atravesado por la enfermedad, se potencia. En El cuerpo anímico, Mariela Asensio, traslada esa experiencia al escenario, a partir de su vida real. La autora empezó a escribir esta historia mientras su madre transitaba una enfermedad que se alargó por ocho años. Allí se plantea la convivencia entre lo biológico y la necesidad de productividad que presiona sobre los individuos en la sociedad actual y cómo entra en juego la enfermedad en ese esquema.
Con bastante sentido del humor, la obra también interpela acerca de la finitud en un mundo que hace un culto de lo ilimitado. Junto a la directora y productora Paola Luttini encararon este nuevo proyecto que es una suerte de continuidad de La casa oscura, donde también se indaga sobre la salud, mental en ese caso, y su relación con el cuerpo y con lo social. Para interpretar el rol de la madre, ambas eligieron a la actriz Cristina Maresca.

-Tu personaje atraviesa la enfermedad en un mundo que exige productividad constante y enfrenta a una hija al deterioro físico de su madre. ¿Cómo trabajaste esas emociones en la construcción de tu personaje?
-Lo trabajé desde mis emociones más íntimas, desde la idea de acompañar a esta hija en ese momento tan particular. Estoy feliz cada vez que voy un ensayo o a una función. Y lo mismo siento cuando salgo, me digo a mí misma: qué feliz soy haciendo este personaje, y trabajando en esta obra y con este equipo.
-¿Recordás cuáles fueron las impresiones que tuviste la primera vez que leíste la obra de Mariela?
-El texto me encantó de entrada, me pareció maravilloso, hermoso y me tocó una sensibilidad terrible. Me sentí madre de esa hija. Porque, en realidad, todos en algún momento tuvimos que pasar algo similar, con esta enfermedad o con otra enfermedad. Y aparece ese cuerpo que ya no es productivo y todo el padecimiento que conlleva eso.
-¿Sabías desde un comienzo el vínculo con la historia personal que estaba atravesando Asensio?
-Sí, sabía de la situación que atravesaba Mariela con su propia madre y traté de acompañarla como pude, dentro de mis posibilidades, como si fuese su mamá, aunque claramente no es lo mismo.

-El cuerpo anímico plantea más preguntas que respuestas. ¿Algo en todo este proceso creativo te hizo replantearte algo en tu vínculo personal con las enfermedades?
-Yo soy muy reacia al tema de las enfermedades, me cuesta mucho pensar en eso y de pronto, el texto me hizo abrir los ojos. Y si uno tiene una enfermedad hay que llevarla adelante y fortalecer el vínculo con ella, algo que es muy difícil. Por otra parte, a mi edad, hay que hacer caso a lo que aparece y preservarse, si es posible.
–La obra de Mariela juega con la idea del cuerpo como límite. En términos actorales, ¿cómo usaste tu propio cuerpo para transmitir ese concepto en escena?
-Traté de poner el cuerpo al servicio de la palabra. Siento realmente lo que le pasa al personaje como propio y eso es un trabajo hermoso que hago con toda la felicidad del mundo. Mariela dice que soy como su madre y para mí, ella es la hija que me dio el teatro.
–La primera temporada ya tuvo su recorrido exitoso y ahora llega una nueva tanda de funciones con cambio de sala incluido. ¿Qué significa actuar en el Teatro del Pueblo para una obra del circuito independiente?
-Me gusta tanto hacer esta obra que estuve todo el verano esperando ansiosa el reestreno. Además trabajar con Mariela es un lujazo, siempre pensé que podía ser muy interesante formar equipo con ella y Dios me mandó esta dicha. Espero que esta segunda temporada sea igual de hermosa que la primera, sobre todo en este Teatro del Pueblo que a mí me emociona mucho. Cuando estaba en la calle Diagonal, fui a ver una obra de Juan Carlos Gené, en la década de 1960, fue mi primer contacto con la sala y tengo el mejor de los recuerdos. Por eso ahora siento mucha emoción de actuar acá.
El cuerpo anímico tiene funciones los sábados a las 18, en el Teatro del Pueblo, Lavalle 3636. Entradas por la web del teatro o por Alternativa teatral.

una obra fuerte que moviliza el alma. Excelente actuación de Cristina, excelencia a la que ya nos estamos acostumbrando :)))
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