Críticas

Prima Facie: una cachetada para el sistema judicial y el patriarcado

La obra protagonizada por Julieta Zylberberg y dirigida por Andrea Garrote pone en evidencia las fallas legales ante casos de agresión sexual, amparadas en un sistema patriarcal vigente. Se puede ver en el Multiteatro Comafi.

Texto: Sandra Commisso. Fotos: gentileza prensa.

La historia a la que asiste el espectador no es real pero es absolutamente verosímil y por eso mismo, pega de lleno. Prima Facie, de la dramaturga australiana Suzie Miller, se estrenó en 2019 en Sidney y desde allí comenzó a rodar por el mundo: Londres, Nueva York, Madrid y ahora, Buenos Aires. Siempre con el mismo éxito, en gran parte porque se anima a hablar de un tema dolorosamente global que es el de los abusos sexuales. Pero lo más interesante de esta propuesta es que lo hace desde el punto de vista de una abogada especialista en defender a supuestos agresores sexuales.

La contundencia del relato está remarcada por la única presencia de la actriz protagonista en escena, en la versión local a cargo de Julieta Zylberberg, como Romina, la abogada en cuestión. La puesta, minimalista, dirigida por Andrea Garrote refuerza el foco al que apunta la obra. La actuación de Zylberberg aporta muchos matices ya que ella misma se pone en la piel y en la voz de los otros personajes, y sostiene la tensión dramática que requiere el monólogo de una forma impresionante.

Prima Facie podría dividirse en dos partes. En la primera, la abogada muy inteligente y exitosa va revelando detalles, tretas y cuestiones del mundo legal, principalmente las que ocurren en un estudio de abogados de elite y lo hace con una picardía en la que no falta el humor. En ese tramo, Romina está claramente de un lado de la balanza. A la par que el público va viendo cómo desarrolla su profesión como abogada brillante, aparecen temas de su vida personal que serán claves para la segunda parte de la historia.

Una relación con un colega del estudio será determinante para que su vida tenga marcado un antes y un después. En ese momento, Romina, se encuentra del otro lado, sintiendo en carne propia las trampas del sistema judicial que, hasta hace muy poco, ella misma promovía. Ese vuelco será fundamental en su existencia y en la trama que pone al público casi como jurado involuntario de una situación que resulta más frecuente de lo que se cree.

Las relaciones consentidas o no, las circunstancias que pueden definir si una relación sexual es agresión o no, el sistema patriarcal que pareciera culpar más a la víctima que al victimario, la exposición a la que se somete a las víctimas, ahondando más aún el trauma padecido, son algunos de los tópicos que transita la obra. Todo deja en evidencia la falta de empatía del sistema, que no distingue clases sociales, profesiones o países.

La actuación de Zylberberg es conmovedora porque da muestra de la transformación que atraviesa su personaje, alguien que tiene que pasar a sufrir en primera persona lo que ha visto siempre desde afuera, «de la vereda de enfrente», para entender el sufrimiento que padece una víctima de cualquier tipo de abuso o agresión sexual. Imposible no sentir la piel de gallina con sus palabras, sabiendo que, como bien dice la obra, una de cada tres mujeres que están sentadas en platea, sufrió o sufrirá algún tipo de situación semejante en su vida.

Si bien todas las mujeres conocemos a alguna otra que ha pasado por alguna situación así, a pesar de que las denuncias apenas reflejan la punta de un iceberg, escucharlo desde un escenario, desde la voz de un personaje ficticio pero que representa a miles y miles de mujeres, es impactante. Habla de una realidad abrumadora, de un sistema que todavía no sabe cómo lidiar con eso y de una sociedad que pareciera retroceder en lugar de avanzar para terminar con ese flagelo.

Obras como Prima Facie que, en términos jurídicos se refiere a la apariencia de una situación sin previo juicio, resultan elementales para abordar cuestiones que están presentes en la vida cotidiana, que son dolorosas y complejas pero que requieren de atención. Julieta Zylberberg (y todo el equipo de producción) logran mostrar, descarnadamente, lo delgado que puede ser el hilo entre un sí y un no y las consecuencias que eso puede desencadenar. Imposible mirar al costado.

Prima Facie tiene funciones los lunes y los martes a las 20.30 en el Multiteatro Comafi, Av. Corrientes 1283.

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