En «Mi madre, mi novia y yo», el actor protagoniza a un hombre que no abandona el nido materno. La comedia lleva tres temporadas y el humorista ensaya una versión de «Esperando la carroza».
Por Diego Jemio. Fotos: Prensa «Mi madre, mi novia y yo».
El amor por una novia. El barrio. La casa de los padres. Los vecinos. La aprobación de mamá. Mi madre, mi novia y yo es una comedia de Mechi Bove con aire costumbrista, que divierte con esos elementos en su tercera temporada en el Paseo La Plaza. Sebastián Presta, Graciela Tenenbaum y Victoria Almeida protagonizan la obra, con dirección de Diego Reinhold. “Seguimos haciendo funciones y nos seguimos divirtiendo con las chicas”, dice Presta, que protagoniza a un hombre de 43 años que aún vive con la madre.
–Acaban de iniciar la tercera temporada. ¿Qué te gustó del material cuando lo recibiste?
-Lo corregimos mucho con Mechi. No estaba muy convencido de contar la historia de un tipo de 43 años que todavía vive con la madre. Los productores insistieron y trabajamos con el material. Una vez que quedó, nos pusimos a trabajar con el director y los actores. Ahora logré incorporarla y disfrutarla mucho.

–Una vez que quedó, como vos decís, ¿qué ajusten van haciendo con el correr de las funciones para que la obra esté viva?
-Quizás algunos chistes que en el público hacían efecto fueron quedando y otros no. Son ajustes chiquitos, pero todos los días hacemos algo; tiene que ver con el timing y el ritmo del humor. Algunos textos nos quedan largos y decimos: “Che, acá hay que apresurar”. Si en algún momento alguien quiere irse un poco, se lo permitimos pero siempre volviendo al pie.
–Me quedé pensando en esto de que no te enganchaba la idea de un tipo de 43 que vive con la madre. ¿Por qué? ¿Te parecía fuera de época?
-Al principio no me enganché, pero una vez estrenada la obra me di cuenta de que es algo frecuente que un tipo de 43 años viva con la madre. Algunos porque son mameros, se separaron, se sienten cómodos o no pueden alquilarse un monoambiente. Existe mucho. Me gusta que la gente se sienta identificada con lo costumbrista.

–Pero en ocasiones, se escapan de eso. Por ejemplo, con un pequeño musical.
-Sí, yo tenía ganas de hacerlo. Al principio, Diego (Reinhold) me dijo: “Para hacerlo mal, no lo quiero hacer…” Cuando nos llegó la música, surgió esa parte que la gente agradece mucho.
–¿Cómo sigue la vida de la obra?
-La obra tiene vida propia. Cuando estrenamos, pensé: “Bueno, estaré tres meses o seis”. Es una obra de una autora de acá, que no había sido probada. No sabíamos qué iba a pasar. La idea era terminar en marzo, pero es probable que sigamos. La gente sigue viniendo.

–¿Algo que te gustaría hacer y que aún no pudiste?
-Ahora estamos ensayando Esperando la carroza. Me venían ofreciendo algunos trabajos, pero yo quería hacer mis cosas. Hasta que me llamó Gustavo Yankelevich. Es un elenco hermoso, con Pablo Rago, Paola Barrientos, Valeria Lois… Yo hago el personaje que hacía Julio de Grazia (Jorge, hijo de Mamá Cora). Dirige Ciro Zorzoli y se estrena en abril en el Broadway.
–¿Qué te genera hacer un clásico, que está en la mente de varias generaciones de argentinos?
-El texto se escribió en los años 60 y son los mismos que se usaron en la película, que me fascina y sigo viendo. Es un riesgo, un gran desafío hacer una historia que la gente tiene muy presente. Son los mismos textos, con los personajes que van en esa energía. No será la película. Será otra experiencia.
La obra se puede ver los jueves, a las 20; viernes a las 21; sábados a las 19.30 y 21.30 y domingos a las 21 en el Paseo La Plaza (Av. Corrientes 1660). Entradas en venta en la boletería del teatro o a través de Plateanet.
