Detrás de escena

Sutottos. Construcción caótica y mucha reescritura para lograr una poética propia

El dúo humorístico que integran Andrés Caminos y Gadiel Sztryk cuenta cómo piensa sus espectáculos, los ensayos y la relación con el afuera. La búsqueda de una temática existencial.

Por Sutottos. Fotos: Gentileza prensa.

La invitación a hablar sobre un proceso de creación es estimulante. Son zonas de exploración placenteras y desafiantes, pero también en muchos sentidos indescifrables.

El comienzo de nuestro proceso creativo es anterior a la construcción de un espectáculo específico. Empezó hace mucho tiempo y está en constante desarrollo. Viene del intercambio constante de temáticas que nos movilizan, mundos sobre los que nos interesa desplegar imaginario y en general esa charla de amigos distendida se va transformando, encontrando maneras de nombrar aquello de lo que se quiere hablar, intentando que se defina por sus múltiples asociaciones y no cerrando su significado.

Surge de la necesidad de encontrar una temática existencial que sea común a los dos, anclada en el deseo colectivo de una mirada particular sobre el mundo, como norte y motor para la creación.

Fragmento de la obra «Perdón».

Cada proceso creativo que abordamos tiene su singularidad y se inscribe en el proceso que estamos haciendo en ese momento como compañía. Por eso creemos que cada espectáculo nuevo, en cierto sentido, es consecuencia del anterior. 

El tipo de proceso que tienen las obras de Sutottos podría definirse como una construcción caótica, que va robando pequeños hallazgos que surgen de los ensayos. Nuestros espacios de búsqueda creativa tienen más que ver con una banda de música que encuentra los sonidos de un nuevo álbum en infinidad de pruebas. 

Cuando nos ponemos a ensayar un nuevo espectáculo, lo primero que hacemos es generar un espacio propicio para la mezcla, una plataforma de absoluta libertad en donde convivan las asociaciones, terreno fértil para desplegar imaginarios.

Lo siguiente es dejar lugar a la prueba. Improvisar libremente y dejar que la actuación logre pequeños hallazgos que nos permitan vislumbrar fragmentos de materiales posibles. El permiso para el intento es fundamental sin miedo al choque, más bien privilegiando el rebote, un devenir asociativo que no pretende más que impregnar los cuerpos expresivos de experiencias. 

El reencuentro de dos ex compañeros de la escuela, el inicio de la historia.

La dramaturgia de nuestros espectáculos se construye casi en paralelo. Hay un trabajo constante para que el texto funcione como un habilitador de los cuerpos expresivos; que todo confluya para potenciar la actuación, que los textos sean plásticos y tengan la medida adecuada a las voces que los ejecutan. 

Hacia el final del proceso trabajamos puntualmente en el sentido rítmico de las diferentes zonas del material y, en consecuencia, de la totalidad, entendiendo las estrategias que se suceden para que el espectáculo sea dinámico y produzca modificaciones constantes.

Paralelamente al proceso de ensayos, buscamos lugares propicios para probar fragmentos de posibles momentos del futuro espectáculo. Esta instancia nos permite poner a prueba el material con público de forma concreta y evidenciar si la prueba del ensayo se corresponde con la realidad del encuentro de ese material con la gente.

Andrés Caminos y Gadiel Sztryk integran el dúo.

Cada instante de la obra debe ganarse el lugar en la dramaturgia. Trabajamos en los ensayos para lograr que cada parte tenga sentido de existencia en sí misma y así no tener zonas meramente informativas. Esta instancia del proceso es muy clarificante porque nos permite salir de nuestra burbuja de ensayos y registrar lo que genera en el afuera.

Antes de su estreno, la obra pasa por procesos de mucha reescritura y corrección, de lo más general a lo más particular. Toma variadas formas hasta encontrar una en la que todo parece encajar: un ritmo interno, inherente al material que se fortalece con innumerables ensayos de ritmo y precisión. 

Cada proceso tiene sus particularidades, pero a su vez fortalece una forma de funcionamiento que se acumula con los años de trabajo, un lenguaje, una poética propia de Sutottos.

«Perdón» hace funciones los sábados, a las 20, en La Carpintería (Jean Jaures 858). Entradas a través de Alternativa Teatral o en la boletería de la sala.

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