Detrás de escena

Los Compadritos. El clásico de Tito Cossa a 40 años de su estreno original

Los domingos en el Payró puede verse la versión 2025 de uno de los textos emblemáticos del teatro argentino: «Los Compadritos», de Tito Cossa. Esta puesta es dirigida por su hijo Mariano, quien hoy nos cuenta sobre el camino de la obra para volver a escena. 

Texto: Mariano Cossa. Fotos: gentileza prensa.

En un recreo de la ribera de Quilmes, la monótona vida de una familia de clase media se ve trastocada por la llegada de dos náufragos alemanes. Estos sobrevivientes del acorazado nazi Graf Spee, hundido en el Río de la Plata durante la Segunda Guerra Mundial, desencadenan una serie de absurdos acontecimientos. Un delirante nazi, empeñado en conquistar Sudamérica desde este rincón costero, choca con las ambiciones comerciales del dueño del recreo. Este improbable encuentro transforma el apacible establecimiento en un grotesco campo de batalla donde se enfrentan ideologías extremas y mezquinos intereses personales.

Como artista, es inevitable contrastar el trabajo actual con la versión original sobre todo porque tuve la oportunidad de estar presente en aquel estreno en 1985. Uno siente la dualidad de ser fiel a la obra y original en la propia mirada después de todo ese tiempo; dualidad que creo que solo se resuelve apoyándose en el equipo de trabajo con el que uno cuenta, actores, creativos y técnicos, que en este caso fueron el motor del proyecto y los que aportaron una mirada despojada de prejuicios. Y como hijo podría decir que es un gran reencuentro con aquel que era mi padre a sus 50 años -menos que los que yo tengo ahora- que me llena de curiosidad y admiración por haber plasmado un texto tan completo, teatral e ideológicamente hablando.

En el contexto actual, el texto se resignifica por un lado; y por otro es de una lucidez casi profética. En aquel momento se salía de una dictadura y todos teníamos esperanza y fe en la democracia recién recuperada. Pero la obra, en el final, anticipa de alguna manera que no nos vamos a librar tan fácilmente del fascismo y que el riesgo de que “el viento nos cubra con sus cenizas”, siempre estará presente.

La obra mezcla lo absurdo, lo grotesco y lo político, y la dirección se abordó siendo absolutamente fiel al texto y a las acotaciones de las que está plagado. Respetando justamente el tono y el estilo en que está escrito. Es de esas obras en las que el director lo único que tiene que hacer es leer bien, ordenar la puesta en escena y cuidar el tono expresivo de los actores, haciendo que lo absurdo y lo grotesco aparezcan en su justa medida, sin pasarse y sin quedarse corto. Lo político aparece por sí solo; no se podría traicionar la ideología de la obra de ninguna manera, la misma trama de la obra no lo permite. Además,tuve oportunidad de trabajar en el diseño sonoro y musical de la versión original y de un reestreno de 2006, en el Teatro Nacional Cervantes, por lo que tengo muy estudiado el ritmo de la obra, sus tempos, pausas, puntos climáticos, etc. Eso permite una comprensión precisa del ritmo de la acción dramática que ayuda mucho a la totalidad. Y como dramaturgo no puedo dejar de admirar la solidez de la estructura dramática y la coherencia de los textos de cada personaje lo que facilita mucho el trabajo de la puesta en escena.

En este caso, tal vez el desafío mayor de la dirección fue hacerlo sin contar con su mirada. Mi viejo falleció hace un año y medio, ni siquiera llegó a saber que existía la posibilidad de que yo repusiera su obra, con este equipo de actores, actrices y creativos. Creo que le hubiera gustado la idea. Y a mí me hubiera gustado que la viera, que viera algún ensayo y opinara sobre algún detalle de la puesta (aunque a él no le gustaba ver las reposiciones de sus obras, no podía desprenderse -decía- de la versión original). Y la libertad que me di fue la de, simplemente, hacerla, con todo lo que implica hacer una obra de esas dimensiones y de un autor tan respetado y emblemático para el medio teatral como es Tito Cossa. Pero, como digo siempre -en broma-: con un texto así… cualquiera dirige.

Los Compadritos, con actuaciones de Matías Alarcón, Déborah Fideleff, Samanta Clachcovsky, Alexei Samek, Gustavo Rey, Jorge García Marino y Juan Manuel Romero, se presenta los domingos de noviembre a las 20.30 en el Teatro Payró, San Martín 766. Entradas por Alternativa Teatral.

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