La obra de Juanse Rausch, que lleva adelanten un elenco coral y una producción impecables, es una grata sorpresa en la cartelera. Se puede ver en Nün Teatro.
Texto: Sandra Commisso. Fotos: Gentileza prensa.
Como en un sueño, la propuesta de Saraos uranistas lleva al espectador al Buenos Aires de principios del siglo XX, a ese momento de supuesta pujanza, de idea fresca de progreso y desarrollo. Sin embargo, como sucede siempre que se construye algo, otro tanto queda afuera. En esos límites difusos, fantasmagóricos y prohibidos transcurre esta historia, que juega entre el musical, la parodia y el drama de época.

Hay algo de real en esta historia, basada en archivos de psiquiatría y notas periodísticas de principios de siglo XX. Entonces, un médico de la policía federal visita un sarao uranista, espacio de alucinación y perdición, de fascinación y perversión para la época, para cruzarse con una serie de personajes hermosamente inclasificables.
Manon, Dolores, Aída, la Princesa de Borbón, la Bella Otero y el maestro Paki, al piano. Maricas, putos y putas, travestidos y trasnochados, son personajes condenados a los márgenes por las normas sociales pero elevados a la belleza y la felicidad por obra y gracia de la poesía y de su determinación para ser lo quieren ser, para plantarse como lo que son, cueste lo que cueste.
Interpretados por Manuel Di Francesco, Lucía Adúriz Bravo, Tomás Wicz, Emiliano Figueredo, Maiamar Abrodos y Gabriel Illanes respectivamente, el grupo ofrece un fresco de época conmovedor, profundamente humano y lleno de matices. Cada personaje tiene una impronta única, acentuada por un despliegue de vestuario, maquillaje y escenografía trabajosamente cuidados. Hasta los más mínimos detalles, desde el calzado, los postizos y los objetos que inundan el espacio están pensados para sumar dramatismo, humor o desparpajo a estas criaturas poéticas y bizarras por igual.

El elenco aporta un talento impresionante para dar vida a estos seres que saben encontrar gracia y poesía en la decadencia y arman un mundo lleno de imágenes oníricas que impacta en el público, desde todos los sentidos.
Escrita y dirigida por Juanse Rausch, la obra es como una pintura visualmente barroca, en la que cada tanto, y de a uno por vez, los personajes van desnudando sus almas de manera descarnada, lo que resulta un recorte histórico, crítico y también absolutamente vigente. El pasado y el presente dialogan cara a cara, en un tiempo circular donde los que se atreven a ser auténticos asustan y son empujados al rincón para no perturbar a las supuestas buenas conciencias.
Con humor, con dolor, con la música acompañando en vivo como un personaje más, la verdad y la mentira, el ser y el aparentar, la pertenencia o la exclusión, se mezclan en un delirio teatral único, en el que incluso hay imágenes de un futuro predecido por la videncia. Hay profusión de pelucas, encajes y plumas, exceso de rouge y lágrimas, en una complicidad entre estos seres que parecen sacados de un cuento sin género. Un poco al filo de la ley y siempre con la ilusión como brújula ofrecen una sorpresa en cada escena.

En este sarao, actores y actrices no escatiman en intensidad y entrega haciendo que sus extravagancias resulten cercanas y queribles. Cuando afuera el mundo es cruel e insensato, los personajes de Saraos uranistas ofrecen fantasía en estado puro y logran contagiar sus emociones en un viaje que no deja indiferente a nadie.
Saraos uranistas tiene funciones los miércoles a las 21 y los viernes a las 23 en Nün Teatro, Juan Ramirez de Velasco 419. Entradas por Alternativa Teatral o la web del teatro.
