Entrevistas

Florencia Suárez: «Pensar historias para la niñez actual es un desafío»

La productora de radio y escritora infantil, autora del espectáculo Había otra vez, habla de la importancia de la lectura desde la infancia y de cómo sus cuentos llegaron al teatro Astros donde se presentan todos los domingos a la mañana.

Texto: Muriel Madhjoubian. Fotos: Prensa.

“El que lee, nunca está solo. Es una frase que mi mamá siempre me repetía”, dice Florencia Suárez, autora de la saga de libros infantiles Cuentos en pijama. Ahora los cuentos cobran vida en el espectáculo teatral, Había otra vez,  adaptado y dirigido por Emiliano Dionisi, en el teatro Astros, con música original de la banda Pequeño Pez y las actuaciones de Maida Andrenacci, Fede Fedele y Caro Setton.

La obra le da vida a los personajes conocidos de los cuentos publicados, pero también invita a conocer a nuevas figuras. El resultado es una experiencia para disfrutar en familia y recuperar el valor de la imaginación. De extensa trayectoria como productora radial y televisiva, los libros de Florencia también fueron traducidos al catalán mientras que las funciones de Había otra vez seguirán todos los domingos, hasta fin de año, en el escenario del Astros.

¿Cómo pensás una historia y un espectáculo para las infancias de hoy en día?
-Pensar historias para la niñez actual, es un desafío porque todo cambió muchísimo y sobre todo con el tema de la tecnología. Yo escribo historias que tengan que ver con temas de la niñez en la actualidad. Que tengan que ver con sus inquietudes, sus dudas e incertidumbres, pero  lo que hay que pensar mucho es en cómo contrarrestar la tecnología con lo analógico. Siento que hay que apuntar mucho a eso.

La idea sería tratar de compartir momentos sin pantallas.
-Si, poder apreciar el momento de compartir, de conexión pura, de esos 10 minutos de lectura  y contrastar todo lo otro, que es mucha información. Y de tanta información terminas perdiendo lo sensible del momento. Para mí es un espacio muy valioso el de la lectura, es un momento de conexión y solo importa lo que se está leyendo. De ahí pueden surgir preguntas, anécdotas y muchas cosas que trascienden el libro, pero tienen que ver con la conexión y la familia.

¿Cómo nació Cuentos en Pijama?
-Cuando mi hija Helena tenía dos años y medio me pidió que le inventara un cuento. Y ahí empecé a hilar cosas y pensaba que nunca más se iba a acordar. Y a la noche siguiente me pidió que le vuelva a contar la misma historia de la nena y el monopatín, así fue que la volví a contar una y otra noche hasta que una día la escribí porque tenía miedo de olvidármela. En ese momento yo trabajaba en el programa de radio Perros de la Calle, y Hernán Casciari que era columnista, cuando se enteró que estaba escribiendo, me pidió que le enviara lo que había escrito para su editorial, Orsai. Yo no lo hice pero él insistió y varios meses después, se los pasé, él se los leyó a sus hijas y les encantó.

¿Cómo fue pasar del libro a la obra de teatro?
-Un proceso hermoso, me encantó. Fueron un mes y medio de ensayos que disfruté mucho. Y también disfruté como productora de la obra porque me junté con Pipa Producciones, la productora de Eloísa Cantón y Bruno Pedemonti y formamos un equipazo.

-Me imagino que es un gran experiencia recibir la repercusión del público, en vivo y en directo.
-La devolución de la gente es hermosa, me encanta ver a los abuelos con sus nietos y que puedan compartir una salida. Es un gran plan para la familia. Y lo que más me gusta es que se entiende claramente lo que yo quería transmitir, ese amor de madre e hija.

¿Qué diferencia encontrás con los cuentos de antes y los de ahora?
-Cambió muchísimo todo. Una de las cosas que más me llama la atención son las descripciones de los personajes, respecto de lo físico. Yo de mi infancia conservo muchos libros y me encanta leerlos porque veo ese contraste de cómo cambió todo. Pero cuando le leo a mi hija Helena, que está por cumplir 8 años, muchas veces tengo que detenerme en la lectura e inventar otra cosa porque en algunos libros de antes, tal vez los más tradicionales, se hablaba de temas fuertes o referidos al cuerpo y ahí me detengo y le cambio las palabras o invento. Por eso, cuando escribo tengo muchísimo cuidado en esas cosas. Es muy importante qué palabras se usan, cómo se dicen. En mis libros todo está pensado, desde la primera hasta la última palabra.

¿En qué momentos del día escribís?
-Mi hija me dice: «siempre estas anotando cosas mamá«, y es que para mí todo es parte de un cuento. Voy registrando todo lo que puedo porque son disparadores, ideas. Anoto todo en una libreta o en las notas del teléfono. De todas maneras, soy muy analógica. Cuando llego a mi casa, paso lo que escribí a un cuaderno. Todo me lleva  tiempo porque le pongo mucho sentimiento y mucha dedicación.  Además de que todo lo pienso como escritora y como productora.

¿Te leían cuando eras una niña?
-Me acuerdo mucho que mi papá me contaba e inventaba historias. Hay una que todavía recuerdo, cierro los ojos y se me viene ese momento, me da mucha emoción. Era algo de un tren en donde iban subiendo distintos animales y él iba haciendo los sonidos de ellos. Y el día que mi hija me pidió que le inventara  un cuento, me trasladé a ese momento. Mi mamá era una gran lectora también, falleció hace doce años. Yo siempre la admiré mucho porque cuando nos íbamos de vacaciones a la costa se llevaba diez libros y los leía a todos. Se la pasaba leyendo, siempre rodeada de libros. Mi relación con ella siempre fue muy cercana. Era profesora de inglés y maestra de colegios. De hecho, ella se llamaba María Elena y yo reversioné su nombre con el de mi hija, Helena, como un homenaje a ella.

-¿Alguna vez pensaste que diría tu mamá de lo que estás haciendo?
-Todos los días  de mi vida lo pienso. Siento que diría la palabra orgullo. Me hace muchísima falta y siento que me encantaría contarle toda esta historia, todo este caminito recorrido. Muchas veces lo hago internamente. Yo creo que estaría orgullosa, bueno que está, yo lo vivo un poco así. Ella siempre me decía que era mi fan número uno y me acompañaba mucho al teatro, le encantaba ir a ver obras juntas. Toda mi familia me acompaña: mi papá que es serio pero el otro día me dijo: «esto es un lujazo», mis hermanos, y mis sobrinos. Y por supuesto Andrés, (el periodista Andy Kusnetzoff), él es un gran compañero y siempre me alienta a todo y más.

¿Tus hijos, Helena y León, fueron el motor de todo esto?
-Sí, todas las noches hacemos maratón de cuentos. A veces leemos cinco, otras tres. Helena tiene libros por todos lados y un día me dijo una frase que tengo grabada: «Ojalá todo el mundo tenga aunque sea un libro«. Cuando quedé embarazada de Helena y empecé a preparar la habitación, lo primero que puse en su cuarto fue un rincón de cuentos, empecé a ir a librerías infantiles y a fascinarme con ilustradores,  historias y con todo ese mundo.

Ahora, además de la obra Había otra vez, que se presenta todos los domingos en el Astros, ya está editado su tercer libro, por la editorial Orsai, con ilustraciones de Ana Sanfelippo, y prólogo del psicólogo  Gabriel Rolón. Y a eso se suma la versión audiocuentos en la plataforma Spotify,

Había otra vez tiene funciones los domingos a las 11 en el Teatro Astros, Av. Corrientes 746. Entradas por Alternativa teatral o https://teatro-astros.com/cartelera/.

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