Entrevistas

Analía Fedra García: «Me pregunto qué obra hacer hoy, cómo dialogo con este presente»

La directora reestrena «Las patas en las fuentes», el texto icónico de Leónidas Lamborghini, protagonizado por Osmar Núñez, en la sala Hasta Trilce.

Texto: Sandra Commisso. Fotos: gentileza prensa.

¿Cómo fue el trabajo de llevar la obra de Léonidas Lamborghini al escenario?
-Este proyecto es el primero en el cual me planteé investigar y llevar a escena un texto literario que no espera ser representado, pero al cual yo le ví potencia teatral. Experimentar con un texto no dramático supone otros desafíos para llevar a escena y búsquedas personales. Para llevar a escena el extenso poema de Leónidas Lamborghini, incluido en el libro El solicitante descolocado hubo distintas etapas de trabajo. En primer término, estudiar el poema en su estructura, reconocer los espacios- tiempos a los que alude, también los personajes que aparecen. Y desde ahí empezar a tantear cuál es el presente del Solicitante y como empieza a evocar o cuales son las situaciones que atraviesa. Ese primer enfoque dramatúrgico me permitió organizar, separar en distintas «escenas» el poema. Luego de la definición de las distintas partes, pasé a armar el mapa de la totalidad. Y recién entonces empecé a pensar en la puesta en escena. Cuáles iban a ser los conceptos a cruzar. Definir un itinerario de la línea actoral en relación con el itinerario del poema. En este proyecto en particular la luz juega un rol fundamental en la configuración de los espacios. Hace muchos años que trabajo con Marco Pastorino, quien hizo el diseño de luces, los contrastes bien definidos en color- temperatura son un apoyo visual para el Solicitante. En la música, Gustavo García Mendy trabajó sobre la reminiscencia y en algunos momentos hay una apoyatura más melódica, desde la subjetiva del personaje. Y el planteo espacial es simple, un caminito rosa viejo como un fragmento de vereda de Plaza de Mayo. En ese corto trayecto, se producen todas las transformaciones lumínicas, sonoras y distintas situaciones del personaje. Trabajar con las imágenes evocadas a través de la palabra. Retirar entonces las imágenes concretas para que cada espectadora y espectador pueda imaginar las propias.

La obra tiene casi 60 años y sin embargo parece más vigente que nunca, ¿qué es lo marca esa vigencia?
-Sin dudas tiene una asombrosa actualidad. Siempre con Osmar comentamos la lucidez de Leónidas Lamborghini por la síntesis que hace sobre distintos hechos históricos fundamentales en los cuales crea figuras abstractas, cómo los candidatos, el cívico instructor, los libertadores, nos abre a completar esas figuras con nombres. No elige nombres concretos para quienes reprimen, golpean y matan, sino que al crear esas figuras abstractas nos permiten pensar a nosotras. Lamentablemente hay muchas reiteraciones. En la situación de elecciones, las frases de los candidatos parecen ser escritas hoy. También el cotidiano en el transitar en la ciudad de Buenos Aires, por ejemplo, también sigue actualizándose.

¿Cómo describirías el trabajo de Osmar Núñez como protagonista?
-El trabajo con Osmar Núñez es una investigación continua y un encuentro. Cómo transita y como piensa él y como comprendo yo. Para mí fue un regalo que él aceptara el proyecto y se animara a sumarse. Es el actor soñado, porque atraviesa, crea y proyecta esas imágenes en el espacio para recuperar ese poder evocador de la palabra en nuestro cotidiano hiper invadido por imágenes. Yo nunca tengo una idea previa sobre cómo debe ser una actuación. Tengo cierta intuición sobre qué me planteo como situación dramática, pero ese descubrir en grupo es lo más lindo. Y con Osmar fuimos construyendo juntos. Todavía seguimos indagando, después de tantos años de hacerla descubrimos nuevas posibilidades sutiles para seguir sumando al trabajo artesanal de la actuación. Nunca hay dos funciones iguales. Y eso permite ver la vitalidad de una actuación que se redescubre en cada función con el público.

¿Cómo ves el panorama actual del teatro independiente?
-El panorama es muy complejo en la actualidad. Personalmente me estoy preguntando y replanteando qué teatro quiero hacer y de qué manera, para quien. Hay instaladas ciertos modos de producción y de relación entre cooperativas y salas, de mayor precarización, en un contexto absolutamente hostil para poder generar proyectos nuevos. Más que definir un panorama me estoy haciendo preguntas sobre de qué manera quiero trabajar. Prefiero no estrenar una nueva obra hasta tanto no consiga hacerlo en un espacio en el cual se reconozca el trabajo artístico de una cooperativa. Personalmente no me interesa hacer por hacer, o hacer de cualquier manera aceptando condiciones tan desfavorables para quienes hacemos una obra que amamos. Me pregunto también sobre los subsidios existentes cada vez más escasos y que a cambio tienen en el contexto condiciones muy complejas de cumplir. También me pregunto qué obra hacer hoy, cómo diálogo con este presente. Todo lo que tenía previsto cambió, por lo cual también estoy pensando en qué respuesta artística personal dar.

Las patas en las fuentes tiene funciones los lunes a las 20 en Teatro Hasta Trilce, Maza 177. Entradas por Alternativa Teatral.

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