Entrevistas

Matka, una exploración del poder en su variante femenina

La obra de Julieta Rodríguez Grumberg, forma parte de una trilogía que explora la temática del poder en sus diversas variantes. Se presenta en espacio MOVAQ de Villa Crespo.

Texto: Redacción Todo Teatro. Fotos: gentileza prensa.

Matka significa «madre» en polaco y su obejtivo es indagar sobre los mecanismos de poder, sus relaciones y distribución de roles en procesos que encarnan en el cuerpo humano. Interpretada por Carolina Fallat, Georgina Forconesi, Florencia Belén Santillo, Lola Capua y Sofia Pozzati, y el montaje interdisciplinario colabora en potenciar la expresividad de la puesta. Su directora, Julieta Rodríguez Grumberg cuenta sobre su proceso creativo.

-¿Cómo surgió Matka? ¿Cuál fue la inspiración para la realización de la obra?
Matka es la segunda obra de la Trilogía Manada. El disparador de toda la trilogía fue un eje temático, la investigación sobre el concepto de poder y cómo a partir de él se configuran las relaciones en escena, casi como si la escena fuera una metáfora de la sociedad. En cuanto al género de los elencos, también tenía en claro que la primera obra iba a ser interpretada por hombres, la segunda por mujeres y la futura tercera, mixta. Esta elección tenía un gran componente intuitivo en un comienzo, pero luego fue tomando cuerpo y sus propios argumentos: la trilogía se la puede pensar como una suerte de evolución social del concepto de poder.

-Algo tan ancestral y complejo como el poder
-En la naturaleza, son todo ejemplos de machos que luchan por determinados recursos, que son tres: territorio, comida y hembras. Esta elección tiene que ver también con mi propia crianza o espíritu de época, cuando era chica, era común ver a mis compañeros varones encontrase en la esquina a pelearse, con golpes de puño y demás, mientras que las mujeres teníamos habilitados otros canales, más verbales y menos físicos, para resolver nuestros conflictos. Pareciera que socialmente el hombre tiene más habilitado resolverlo de una manera más «animal» y «primitiva» y las mujeres deberían poder simbolizarlo más, por medio de la palabra. Como también una suerte de evolución de la especie, la primera de las obras de la trilogía va más al componente animal y la segunda, Matka, ya tiene un trabajo sobre lo simbólico de las palabras y los relatos que requiere de otro tipo de intervención de la cultura como mediadora.

-¿Cómo describirías el proceso de trabajo?
-El proceso de creación de Matka duró un año y medio, fue arduo no sólo porque estuvo atravesado totalmente por los imprevistos que trajo la pandemia, sino también por la demanda física y psicológica en las que nos fue llevando ese camino de exploración. Fue un gran tema en el proceso creativo lograr «hacer cuerpo», llevar al movimiento, cuestiones más de índole se podría pensar «psicológica». Fuimos encontrando un sistema muy codificado, que pareciera que deja poco margen para la subjetividad y de a poco en la obra se va quebrando, rompiendo con la desesperación de poder exteriorizar cuestiones tal vez calladas por varias generaciones, generando grietas donde poder aflorar la subjetividad.

-¿Qué te impulsó a profundizar en el terreno mujeres y poder?
Matka quiere decir Madre en polaco. Mi abuela es polaca exiliada de la segunda guerra. Buceando en la investigación de cuáles son las luchas de poder de las mujeres, llegué a la conclusión de que por lo general no es con une otre, sino con lo heredado, con lo que se está esperando que una sea o haga. Es como si la mujer tuviera más configurado lo que debe ser y muchas veces esa configuración va mucho más allá de su aquí y ahora, sino que son en muchos casos herencias de su propio linaje con la está jugando una lucha de poder que es mucho más subterránea, menos expuesta, pero no por eso menos feroz.

-¿Cuál es la propuesta al público de parte de MOVAQ, teatro donde se exhibe tu obra siendo vos una de las directoras de la sala?
-Nuestra programación escénica hace foco en la danza, el teatro y también en el formato de varieté, considerando fundamental la inserción de la sala en el entorno del barrio de Villa Crespo al cual pertenece, con propuestas abiertas a la comunidad. En MOVAQ además de ser sala teatral es un espacio de encuentro teniendo como nuestro principal objetivo promover el desarrollo, enseñanza, difusión y producción de las artes escénicas. Durante la semana tenemos una amplia oferta de clases que abarcan todas las franjas etarias y los fines de semana se da lugar a la programación teatral. En el mes de noviembre, junto con Matka hemos programado otras obras: La Casa de las Palomas de Victoria Hladilo y las obras de danza No se llama de Julia Gómez y La continuidad de la forma de Emanuel Ludueña.

Matka tiene funciones los sábados s las 22 en MOVAQ, Malabia 852. www.estudioaquelarre.com.ar/

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