Críticas

Un simple beso y el arte de construir castillos en el aire

«Me encantaría que gustes de mí» es una extraordinaria comedia sobre la soledad, la obsesión y el deseo, a partir de la historia de una profesora de literatura.

Por Diego Jemio. Fotos: Mariana Roveda.

Un beso en un bar. Sólo un simple beso entre dos compañeras de trabajo. Toda la historia del beso narrada con un micrófono en un tono de sensual susurro. El encuentro. Las lenguas que se encuentran en un saludo fraternal, dice la actriz Sol Fernández López en el inicio de Me encantaría que gustes de mí, la obra basada en textos de Fernanda Laguna y dirigida por Luciana Mastromauro.

En la obra, Fernández López es Fernanda Rosetti, una profesora de literatura de un colegio secundario. Alguien que vive en un departamento diminuto y busca el amor -o algo parecido que la sostenga- con desesperación. El momento inicial del beso marca el espíritu de la obra. Las escenas tienen relación con su vida cotidiana: los chicos de la escuela, la vecina que -obvio- sí tiene novio, cierta adicción al alcohol…

Sol Fernández López interpreta a una profesora de literatura.

Pero lo más rico de la obra y lo que le da densidad está en sus charlas mentales. A partir de ese beso, Fernanda hace de su vida un infierno miserable porque su amor -ya es su amor a partir del beso- no la llama, ni le manda regalos ni planea una vida junto a ella. Nunca hubo un mínimo indicio de interés más allá de aquel beso. Todo está en la cabeza de Fernanda.

Con un uso inteligente de la profundidad del espacio y un excelente diseño de sonido de Carmen Baliero, Fernández López pasa de su departamento al colegio y de allí a una peluquería. La actriz construye con gracia y con un gran manejo de la voz a esa criatura desesperada, con una gracia que hace estallar de risa a los espectadores pero que no pierde espesura como una moneda con dos caras no siempre bien definidas.

La obra es del colectivo Trueno.

Me encantaría…, del colectivo de artistas mujeres La Compañía Trueno, termina convirtiéndose en una mueca sobre la soledad que desespera. Sin esos amores que imagina, la vida de la profesora quedaría aún más vacía. “Les queda tanto por vivir…” dice ella de sus alumnos adolescentes. Lo dice con una ternura perversa, como sabiendo lo que les espera.

«Me encantaría que gustes de mí» realiza funciones los sábados, a las 21, en Teatro Beckett (Guardia Vieja 3556). Entradas por Alternativa Teatral o en la web del teatro.

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