Entrevistas

Gustavo Friedenberg. El proyecto teatral que se convirtió en una película sobre un extraño fenómeno auditivo

El director y bailarín realizó “Acúfenos”, a través de un programa del Centro Cultural de la Cooperación. El cine, la danza y el teatro, juntos en un proyecto inspirado en el libro «La música de Julia».

Por Federico Barrientos. Fotos: Dennis Guerrero

Gustavo Friedenberg es Licenciado en Composición Coreográfica y realizó una maestría en Crítica de Artes. El proyecto Acúfenos fue realizado con el apoyo de PRODANZA, el Fondo Metropolitano de la cultura, las artes y la ciencia, y el Instituto Nacional del Teatro.

La producción cultural aborda un mundo no tan explorado en las artes escénicas: los acúfenos, un fenómeno auditivos que suele presentarse en forma de zumbidos y que no tiene cura. Inspirado en La música de Julia de la ya fallecida escritora Alicia Steimberg, con quien Friedenberg explica un vínculo profundo, el filme concibe esta problemática con humor y un muy logrado trabajo sensorial.

Escena de Acúfenos, disponible en Alternativa Teatral.

«Acúfenos» está inspirada en «La música de Julia», de la escritora Alicia Steimberg. ¿Cómo es tu historia con ella y qué te inspiró de su obra?
A mis 16 años encontré Cuando digo Magdalena en la mesa de luz de mi mamá; recuerdo que me llamaron la atención los caracteres en hebreo en el diseño de la portada, igual que en El Aleph, de Borges. Desde entonces me convertí en lector de Alicia. Su manera de escribir y estructurar el relato, su siempre presente sentido del humor y la pregunta constante sobre lo que es ser judío y argentino o argentino y judío, me sorprendieron y me abrieron la puerta a una literatura hilarante, original y totalmente porteña. Cuando lo terminé, me metí en una librería y me llevé todo lo que encontré de Alicia: estaba fascinado. Años más tarde, tuve que hacer un ejercicio para la Universidad y no dude en trabajar con el capítulo inicial de La loca 101. Casi como una travesura, encontré el e-mail de Alicia en Internet y la invité a ver aquella presentación y para mi sorpresa, respondió. No vino al teatro, pero nos invitó a mí y a mi compañera a tomar el té en su casa para ver el video.

¿Ahí comenzó un vínculo que duró en el tiempo?
Sí. Después me fui algunos años a trabajar al exterior y mantuvimos una relación fluida vía mail: cada correo suyo era un pequeño relato que me llevaba de paseo por sus propios libros, autores que la tenían entusiasmada, su familia, la comida y los viajes; recuerdo muy bien uno en el que me preguntó si quería tener hijos, esa pregunta también terminó en una obra que llamé Gobernar es poblar.  Años más tarde aquel primer ejercicio se transformó en una obra completa; esta vez Alicia vino al estreno y a varias funciones más, en una de las cuales le organizamos un homenaje: se expusieron ediciones raras de sus libros, la invitamos a hablar, brindamos y, por supuesto, que yo le volqué el vino sobre su blusa nueva (que después me confesó no era nueva). Esa madrugada recibí un correo invitándome a cenar en los próximos días, pero al día siguiente, con la misma imprevisibilidad con que entró a mi vida, Alicia sufrió una descompensación en Las violetas, el hermoso bar notable en el que solía encontrarse con sus amigas y escenario de su famosa Amatista, y horas después murió. A mí me gusta pensar que se murió de contenta. En unos días se cumplen 10 años.

Acúfenos explora el mundo de la danza y el teatro en formato fílmico.

¿Cómo fue el proceso creativo de realización de este proyecto?
Este proyecto quedó seleccionado para las Investigaciones en Residencia del Centro Cultural de la Cooperación del 2020. Arrancamos con el proceso creativo esperando montar una obra escénica, pero a las dos semanas nos cortó la pandemia. Después de un mes de parate, retomamos con un proceso virtual, pero siempre pensando que de un momento al otro se iba a restituir la “normalidad”. Por suerte, para cuando nos dimos cuenta que eso no estaba ni cerca de suceder, también nos encontramos con que habían surgido cuestiones súper interesantes del trabajo con la cámara. Como no queríamos cortar el impulso, decidimos transformar el proyecto en un audiovisual. Así que nos juntamos con Sofi Introcaso, una cineasta muy joven que le entusiasmaba mucho indagar en el cruce entre cine y danza, y así llegamos al formato actual.

No es fácil de clasificar a “Acúfenos”. Es cine, pero también un cruce entre danza y teatro. ¿Cómo lo pensás al momento de explicarlo?
Es difícil de definir, porque lo que hicimos es una peli, pero también tiene un perfume muy teatral. Creo que tiene que ver con ese espacio de abstracción que propone el negro infinito del fondo, como un espacio indefinido en el que no se sabe si es dentro o fuera, o si es de día o de noche, y que, desde luego, nos recuerda a la caja negra del teatro.

Mariela Acosta es la protagonista de Acúfenos.

¿Qué tiene de propio este proyecto -en relación a la experiencia con el acúfeno- y qué elementos resultan ajenos o devinieron en el proceso de realización?
Los acúfenos están entre los fenómenos más inquietantes. Por un lado, forman parte de la vida cotidiana de mucha gente y, al mismo tiempo, nadie tiene idea de cómo y porque se producen. Y por supuesto no tienen cura. Si lo pensás, es dramático: tener una suerte de silbido constante, como una mosca que te persigue y hay gente que convive con esto durante años. Afecta sus vidas, su humor, su capacidad de concentración y descanso. Los que tienen más suerte se olvidan. Entonces poder resignificarlo de forma poética y la posibilidad de indagar con humor hace que le demos a los acúfenos una vuelta de tuerca que sólo es posible hacer desde el arte. Alicia ya lo había hecho desde la literatura: nosotros le pusimos voz, cuerpo y movimiento.

¿Cómo concebís el arte en general y la danza en particular?
Yo me enamoré de la danza por su capacidad de atravesar y conmover desde un lugar de abstracción puro, desprovisto de narratividad o sentido. El movimiento es lo que es y no hay nada más allá de la emoción que a cada uno le provoque. Por lo mismo, uno como espectador lo puede llenar con todo su imaginario y eso para un director es un recurso fascinante porque tu obra no es nunca una única obra sino que abre a miles de posibilidades. Para mí, la danza y el teatro son siempre un lugar de encuentro, ya sea por la familia que ofrecen: artistas con los que siempre volvés a trabajar porque, en definitiva, hacés obras para compartir algo íntimo y profundo con ellos. Por supuesto, también para sorprenderte con nuevos artistas que hacen cosas que, en el mejor de los casos, ni siquiera imaginabas, pero al verlas te das cuenta que son exactamente lo que estabas buscando y no deja de ser conmovedor que un grupo de profesionales ofrezca para tu idea lo mejor que tiene para dar. Antes de ese encuentro, en definitiva, lo único que tenés es una idea.

“Acúfenos” está interpretada por Mariela Acosta, Julia Amore, Debora Longobardi, Victoria Zotalis, Pascal Melnick, Yanela Taoi y Paula Lena. Dirige Gustavo Friedenberg. Puede verse online de jueves a domingos a las 21 hs en Alternativa teatral.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s