Después de una exitosa temporada en el off, la obra de Ian Shifres y Ana Schimelman llega a la calle Corrientes, con funciones en el Metropolitan y su particular visión del mundo teatral, tras bambalinas.
Texto: Redacción Todo Teatro. Fotos: Gentileza Prensa.
La historia creada por Ana Schimelman y Ian Shifres, Derecho de piso, fue una de las sorpresas de la temporada pasada. Galardonado con siete Premios Hugo y varias nominaciones recientes en el circuito independiente, desde el 7 de enero el musical se instalará en la calle Corrientes para nuevas funciones, esta vez, en el Metropolitan.

Interpretada por Victoria Baldomir, Gerardo Chendo, Vero Gerez, Nicolas Martin, Guadalupe Otheguy, la obra recorre el proceso de montaje de un espectáculo teatral, tomando como protagonista a Brenda, su asistente, un nombre que nadie recuerda pero que todos necesitan. Las horribles verdades de un elenco quedan a la luz cuando su integrante más invisible alza la voz. ¿Cuánto debe soportar Brenda, que bien podría ser cualquiera, por alcanzar su sueño? Este punto de vista, sumado a las buenas actuaciones, hacen de Derecho de piso, una de las propuestas más originales del género.
-¿Cuál es el principal desafío que te planteó Derecho de Piso?
–Ana Schimelman: El principal desafío para mi fue hacer un musical. No vengo de esa escuela ni tuve esa formación, y cuando Ian me propuso hacer un musical juntos, me pareció un gran desafío. Ahora puedo decir que crear un musical es un poco crear tres obras al mismo tiempo. Hacer que los momentos de canción se fundan dentro de la obra, integrar la coreografía y, que la actuación no pierda su peso. Eso y dirigir un grupo de cinco actores, que tampoco lo había hecho
-¿Cuáles son los principales ejes de la puesta?
–A.S: Nos interesaba, a la hora de pensar la puesta junto al equipo de diseñadores (Rodrigo Gonzales Garrillo, escenógrafo, Lara Sobel, vestuarista y Sebastián Francia, iluminador) que la obra se vaya construyendo en el espacio a medida se va ensayando la obra ficcional que la contiene. O sea montar una ficción dentro de otra ficción. Partir de una luz de ensayo hacia una luz más «teatral», de un vestuario urbano de ensayo hacia un vestuario de gala en la noche de estreno, y de un espacio vacío, donde solo se ven los elementos reales del teatro, a una escenografía armada. Mostrar el teatro real es parte de nuestra intención de mostrar el detrás de escena de nuestro trabajo.

-¿Qué expectativas te plantea el pasaje de la obra al Metropolitan?
–A.S: Nos hace muchísima ilusión esta temporada de verano. Tenemos la expectativa de que la llegada al Metropolitan permita que la obra alcance nuevos públicos que no habitan el teatro independiente, como también nos acerque a público de teatro musical. También, al ser una obra que trata sobre el montaje de una obra en calle Corrientes, nos da mucha emoción que cuando la actriz que interpreta a la asistente cante «esta es la calle Corrientes» en nuestra obertura, sea realmente así.
-¿Cuál es la principal propuesta de la pieza hacia el público?
–A:S: En una de nuestras canciones decimos que «el teatro está siempre por arriba de las penas» y creemos que hay algo de eso que queremos transmitir. Que para quienes hacemos teatro, este compromiso es de por vida. Está claro que cada quien en su rol, con sus responsabilidades y sus laureles. Pero sí hay algo que comparten todos los personajes y que también compartimos nosotros que es una pasión desenfrenada por esto que llamamos nuestro trabajo.
Derecho de piso tiene funciones los miércoles de enero y febrero a las 20.15, en el Metropolitan, Av. Corrientes1343.
