Entrevistas

Leticia Arbelo: «En Argentina la memoria colectiva de los años 90 todavía está muy fresca»

Inspirada en hechos reales, «Jet Lag» cuenta cómo una familia argentina autoexiliada en Carolina del Norte, Estados Unidos, va perdiendo a un ritmo acelerado su identidad latina. Dialogamos con su dramaturga, Leticia Arbelo.

Texto: Redacción Todo Teatro. Fotos: Nacho Lunadei.

En Jet Lag, obra que dirige Antonella Schiavoni todos los sábados en el Teatro del Pueblo, Bárbara, la hija mayor, se aferra con fuerza a la idiosincrasia argentina e intenta proteger a su hermana menor mientras denuncia, casi sin proponérselo, las situaciones de violencia que se viven al interior de su familia. A lo largo de la obra, los personajes se ven arrastrados hacia el colapso de su nuevo estilo de vida, obligándolos a enfrentarse con lo que son, lo que fueron y lo que desean ser, transformando para siempre sus destinos. La puesta está protagonizada por Lucrecia Aguirre, Facundo López, Daniel Niborski, Romina Segui y Luciana Piccioni.

-¿Qué te llevó a explorar ese tema y cómo dialoga con tu propia experiencia de las familias argentinas en el exterior?
-La obra surgió de un modo bastante catártico. Crecí en Ciudad Jardín en los años 90, en una familia atravesada por ese deseo de pertenecer a un mundo norteamericano. Mi padre se comparaba todo el tiempo con la cultura estadounidense: era una época marcada por los productos importados, los viajes a Miami y Orlando, como si la vida “ideal” estuviera allá. Cuando empecé a escribir no tenía un plan ni un norte definido, simplemente me lancé, y de algún modo terminé contando mi propia historia.

-¿Cómo trabajaste la tensión entre el deseo de pertenecer y la necesidad de preservar las raíces en la dinámica familiar?
-Como mencioné antes, la obra no fue pensada de antemano, se fue revelando sola. En ese proceso, el personaje de Bárbara apareció como quien porta la acción rectora: es la que constantemente intenta traer a su familia a la realidad, a sus raíces. Frente a una familia que vive en la ilusión de pertenecer a otro mundo, Bárbara parece ser la única realmente anclada, la voz que insiste en no perder lo propio.

¿Qué descubrimientos hiciste sobre los personajes durante el proceso de escritura y luego en los ensayos con la directora?
-Durante el proceso de escritura me di cuenta de que estaba hablando de mi propia familia de sangre: Melody y Bárbara son una versión desdoblada de mí misma; Patrick representa a mi padre, y Catherine a mi madre. Por su parte, Josy viene a dar un poco de aire a la pieza. Poco a poco apareció mi historia de abuso familiar y cómo todo se fue desmoronando a medida que ciertas verdades salían a la luz. La obra es autobiográfica, con una cuota importante de ficción. Escribirla fue catártico, liberador y hasta divertido. Durante los ensayos, Antonella tomó la obra con amor y absoluto respeto, dándole su impronta y completando esta pieza que es más que una obra: es una denuncia.

-¿Notaste diferencias en la recepción de la obra en otros países respecto a este estreno local?
-En Argentina se nota claramente: la memoria colectiva de los años 90 todavía está muy fresca, y todos recordamos esa época, cada uno desde el lugar donde le tocó vivirla. Hay una identificación muy concreta, como si la obra pusiera en palabras un tema que está siempre latente en nuestra sociedad. En otros países de Sudamérica la recepción fue similar, aunque en Filipinas y Sudáfrica -donde se hicieron lecturas dramatizadas de la pieza- fue más difícil, porque hubo que explicar ese momento histórico tan particular. Aun así, creo que la lectura de los migrantes, los expatriados y los «cipayos» es universal, y eso permitió que el público conectara con la obra más allá del contexto local.

-A partir del recorrido de Jet Lag, ¿sentís que influye el contacto que fuiste teniendo con esta pieza en otras culturas en tu forma de escribir y en las historias que elegís contar ahora?
-Creo que Jet Lag es una obra muy particular y distinta a las tres que le siguieron después, que forman parte de mi libro Después del silencio: dramaturgia y procesos creativos. Yo escribo en argentino, y mis obras viajan por distintos lugares, se van adaptando a cada contexto. A través de ellas intento mostrar mi país y mi cultura, y al mismo tiempo aprendo de cómo el público de otras culturas las interpreta y las resignifica.

Jet Lag se presenta los sábados a las 22 horas en el Teatro del Pueblo, Lavalle 3636. Entradas en venta en Alternativa Teatral.

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