Entrevistas

Noralih Gago: «El humor me protege»

La actriz reestrena «Artificial», su primera obra como dramaturga y directora, donde reflexiona sobre qué es la verdad, qué es la ficción y los límites de la realidad, con un elenco de cuatro actrices. Las funciones son los jueves en El Galpón de Guevara.

Texto: Sandra Commisso. Fotos: Prensa

Con un don natural para la comedia, Noralih Gago dejó un rato de lado su faceta de actriz para aventurarse como dramaturga y directora, con un texto propio, Artificial, en que dirige a Adriana Ferrer, Coral Gabaglio, Karina Hernández y Julia Amore, en El Galpón de Guevara. La historia gira alrededor de cuatro actrices que, desorientadas ante la creación de un espectáculo, comienzan a construir una obra en la que la vida real se entrecruza con la ficción. A partir de ahí, surgen preguntas, muy actuales acerca de los límites entre lo verdadero y lo falso, entre la autenticidad y la artificialidad.

El teatro, como espacio de creación, de ficción pero también donde el cuerpo real está presente, es otro de los tópicos que aparecen en la obra. Todo, hilvanado por canciones, humor y una mirada delirante y absurda sobre la creación y la vida misma.

La imagen actual no tiene texto alternativo. El nombre del archivo es: artificial-de-noralih-gago.jpg

-¿Cómo surgió la idea de la obra que habla, entre otras cosas, del propio proceso creativo teatral?
-Pienso mucho sobre muchos temas y tenía ganas de armar algo con toda esa mezcla de cosas que están dando vueltas en la cabeza. Además, siempre me llamó la atención, y cada vez más, si lo que uno está pensando es algo propio o si está guionado por alguien que admiro o quiero, si es algo verdadero o no. Una pregunta que me aparece es ¿mi opinión es mía realmente? Es algo que me interpela mucho y va más allá de las cuestiones cotidianas que nos ocupan la mente. ¿Tal vez somos el sueño de alguien?

-Son preguntas filosóficas, existenciales. La obra plantea algo conceptual.
-Sí, yo creo en todo lo tangible y en lo intangilble también. Me fascina que lo más simple suele ser lo más difícil. Y en el teatro aparece esto de ¿cuál es la verdad? Lo que sucede en el escenario, la representación, en ese efímero momento en que sucede, es algo real. Tal vez sea lo más real que te pueda pasar en el día. Eso me flashea.

-¿Cómo hiciste para ordenar todo eso y bajarlo a un texto concreto?
-Venía leyendo sobre distintos temas y disciplinas y a medida que escribía, me surgían cosas que tenía en la cabeza como olvidadas y aparecieron con la escritura. Por ejemplo, muchas frases de Shakespeare, Ionesco, Calderón, Da Vinci. Pero el desafío era hacer algo que no sonara y no tuviera nada que ver con una bajada de línea.

-¿Ese fue el mayor riesgo o desafío?
-Sí, la idea es que cada uno reciba lo que sea que le resuene, lo que lo lleve a indagar. No me interesaba nada dar un mensaje sino que surgieran preguntas.

-¿Recurrir al humor, que es algo que te caracteriza, fue clave para eso?
-Totalmente. El humor me protege, me identifica y le quita sacralidad a esas preguntas que aparecen. Necesitaba el humor porque no quería que la obra se transformara en un libro de autoayuda. El humor es más permeable, infiltrable y menos prejuicioso.

-Imagino que el recurso de las máscaras y las pelucas tiene que ver con eso.
-Tal cual. Hay algo de la artificialidad del teatro en esa exageración del maquillaje, las pelucas y los micrófonos en mano que funciona como una suerte de mamushka de velos que se van cayendo. Sumarle algo musical y algo absurdo también. Y de toda esa mezcla quedó esto, que no es nada clásico ni naturalista, que no sé muy bien qué estilo es, pero es teatro.

-El elenco es íntegramente femenino, ¿lo pensaste así desde un principio?
-Lo pensé primero como unipersonal pero como tenía ganas de dirigir, iba a ser mucho. Así que lo dividí en las cuatro actrices, como un fractal de una misma persona. Por eso todas se llaman igual, René. Y podrían haber sido varones también. Pero desde un principio hablaban en femenino y por suerte tengo a esas cuatro actrices geniales que lograron algo increíble.

-¿Qué opinas del panorama teatral de este presente?
-Tengo varias contradicciones. Para el teatro independiente, que es donde está la posibilidad, de probar cosas nuevas, todo está siendo demasiado difícil. En un mundo ideal tendría que existir la posibilidad de poder experimentar y crear siendo subvencionado, porque esa es la esencia del teatro independiente. Pero también me parece que lo más difícil es la decisión propia de saber qué queremos hacer. Vivimos apremiados por la urgencia de lo cotidiano y nos desesperamos por los resultados y nos olvidamos de eso, de buscar y crear algo nuevo, que es algo básico del teatro.

Artificial tiene funciones los jueves a las 20.30 en El Galpón de Guevara, Guevara 326. Entradas por Alternativa teatral.

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