Detrás de escena

Federico León: «Me interesa la cercanía con el espectador»

El autor y director estrena «El trabajo», en la que también actúa y que indaga sobre el proceso de experimentación radical en el escenario. Se presenta en el Espacio Zelaya.

Texto: Redacción Todo Teatro. Fotos: Gentileza prensa.

Con su dinámica particular, Federico León estrena nueva obra. Se llama El trabajo y pone en escena a un grupo de participantes de un taller en busca de una forma de experimentación radical. Matías, Marian y Dina aplican una serie de reglas, acuerdos, mandamientos y protocolos estrictos. Prácticas, autodisciplina y accidentes. Apego y desapego, penitencias y licencias. Atravesar pruebas temerarias sin medir las consecuencias, experimentos que no se sabe cómo o dónde van a concluir.

La imagen actual no tiene texto alternativo. El nombre del archivo es: el-trabajo-2-foto-40wo-portillo-del-rayo.jpg

Esta obra del dramaturgo y director es el sexto estreno del año de Paraíso Club, la comunidad de socios que funciona como una casa de producción y hace posible la creación de obras como ésta ofreciendo el estreno de un espectáculo mensual que se ubica entre lo mejor de la cartelera porteña. Así, bajo un constante estado de disciplina y observación, el grupo en escena de El trabajo se entrega a un trabajo de autotransformación. En este laboratorio, ubicado en los bordes de la teoría-práctica y la práctica-teórica, los resultados son tan imprevisibles como brutales.

Con las actuaciones de Santiago Gobernori, Beatriz Rajland y el propio Federico León, El trabajo se inspira en los talleres que el dramaturgo, docente y director lleva adelante desde hace más de quince años. En este caso León se pone en escena para experimentar en primera persona su propia práctica docente. La obra se presenta en el Espacio Zelaya, el mismo lugar donde se desarrollan los talleres.

-¿Cómo surgió «El trabajo»?
-Hace tiempo que quería hacer una obra sobre el trabajo que hago en los talleres que doy y sobre los talleres a los que asistí cuando estudiaba. Poner en escena ese proceso que se da en las clases. Por otro lado, yo actúo en la obra y de alguna manera experimento, en carne propia, lo que suelo proponer en los talleres. Me acuerdo de muchos accidentes de actuación en la época en la que estudiaba. Actuar y lastimarse eran parte de la misma práctica. Había que atravesar experiencias extremas, porque si no, no había verdad en lo que hacías. Creo que ese era el paradigma en la época en la que estudiaba teatro. El trabajo dialoga con este imaginario. La obra intenta convocar esa energía incontrolable del cuerpo que no mide, que no calcula, que prueba y experimenta sin límites.

-¿Cuáles son los ejes fundamentales de la obra?
-La obra muestra a un grupo atravesando un proceso de aprendizaje, de creación, de búsqueda. Cada uno tiene que trabajar algo de sí mismo, con el objetivo de modificar algunos patrones de conducta. Uno de los temas centrales de la obra es trabajar en contra de la propia tendencia, hacer cosas que están por fuera de mi gusto, de mi idea de belleza, cosas que no haría frente a otras personas. Es algo que trabajamos mucho en los talleres: hacer cosas que no me convienen. Por otro lado, en la obra se ponen en práctica criterios para autoevaluarse y evaluar al resto. Las devoluciones son permanentes. Todo está bajo observación y forma parte de un trabajo en común. Cada uno de los personajes parece ser alumno
y maestro al mismo tiempo.

-¿Con qué planteo se encontrará el público?
-Me interesa la cercanía con el espectador. Que se produzca una interacción-intimidad real entre actores y espectadores. Que los espectadores sean testigos de un presente escénico que aparentemente no volverá a suceder. Durante la obra los actores se sientan en las mismas sillas en las que se ubica el público. Entran y salen del espacio que va del público al espacio escénico. Esto genera una dinámica en la que, a veces, son participantes que pasan al frente, y otras espectadores-observadores de lo que experimentan. Los actores y el público participan y forman parte de una misma experiencia.

– ¿Cómo surgió la articulación con Paraíso Club y cuál es tu opinión sobre estas nuevas formas de producción?
-Que un grupo numeroso de artistas pueda articular un proyecto así me parece increíble y muy estimulante, sobretodo en esta época. Paraíso Club crea una comunidad que sigue y comparte de cerca los procesos creativos de las obras. Y por otro lado estimula a los artistas a compartir sus procesos de trabajo, algo que generalmente queda en la intimidad de los ensayos y solo se comparte con el equipo de la obra.

El trabajo tiene funciones los días 7, 8, 14, 15, 20, 21, 22, 27, 28 y 29 de junio a las 20 en Espacio Zelaya, Zelaya 3134. Entradas por https://paraisoclub.squarespace.com/ Desde julio: viernes y sábados a la misma hora y en el mismo lugar.

Deja un comentario