Críticas

Medea: dos mil años de una tragedia que permanece intacta

La versión de Irina Alonso, dirigida por Gustavo Pardi, es una adaptación de la tragedia de Eurípides que nos trae al aquí y ahora temas que cautivaron a los griegos hace más de dos mil años. Las funciones son en el Centro Cultural de la Cooperación.

Texto: Romina Valentini. Fotos: gentileza prensa

Medea, una de las tragedias griegas más clásicas, explora la traición, la opresión y el dolor por el desamor, en un mundo hostil a las mujeres y a cualquiera que no tenga poder ni el favor de los dioses. Durante poco más de una hora asistimos a un juicio donde traidor y traicionada, víctima y victimario, dan en sus alegatos, las razones para traicionar y defenderse, aún a costa de la propia sangre.

Medea, la protagonista, es esposa, madre pero antes de todo eso, es una mujer. Una mujer dolida, que traicionó y fue traicionada. Medea es una mujer sin patria que está librada a la voluntad de los dioses, de los hombres inventores de la guerra y de sus propias pasiones.

La música que surge de las gargantas de las brujas y de la propia Medea ayudan a descomprimir un poco la tensión que se genera y crece a medida que pasan los minutos. En una atmósfera desolada como el corazón de la protagonista, la escenografía despojada de utilería, nos hace centrar en lo que pasa en el escenario. Las luces van dando el tono, cada vez más ácido, del acontecer de esta historia.

Antonella Fitipaldi interpreta con intensidad a esta antiheroína a quien acompañan sus amigas brujas, Noelia Perea, Carolina Krivoruk, Lourdes Gomez, sus compañeras de reparto. Por su parte, Iván Díaz Benítez, está a cargo del rol de Jasón, el esposo traidor, y que decide abandonar a Medea para casarse con la hija de Creonte, rey de Corinto. Marcelo Sánchez interpreta a un rey que puede ser otro rey, y puede darle asilo si logra llegar sola a la ciudad, la ciudad del rey de Egeo.

«A veces las mujeres tenemos que tomar decisiones horribles» repiten Medea y sus amigas brujas mientras invocan a Hécate, la primera hechicera. Porque cuando los débiles quedan a merced de los poderosos, a veces, recurren a los actos más extremos que el ser humano pueda imaginar. Y eso, sobre todo para las mujeres, parece haber cambiado poco y nada en estos dos mil años de historia.

En esta versión, en escena en el Centro Cultural de la Cooperación podemos ser testigos de cómo esta mujer despechada se debate entre ser objeto de la burla de sus enemigos y tomar una decisión horrible, como la de matar a sus propios hijos. Decisión, de la cual, no hay vuelta atrás y arrastra consecuencias dolorosamente inimaginables.

Medea tiene funciones los domingos a las 20 en el Centro Cultural de la Cooperación, Av. Corrientes 1543. Entradas por Alternativa teatral.

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