«Medea» es una tragedia clásica de Eurípides que, en esta versión adaptada por Irina Alonso y dirigida por Gustavo Pardi, rinde homenaje tanto al teatro clásico como al cine de terror. Puede verse los sábados en el Centro Cultural de la Cooperación.
Texto: Ámbar Ledesma. Fotos: Gastón Frías
La historia nos traslada al reino de Corinto, donde Jasón abandona a su esposa Medea -quien lo ayudó en la búsqueda del vellocino de oro y con quien tuvo dos hijos-, para casarse con la hija de Creonte, rey de Corinto. Temeroso de la poderosa hechicera y de su potencial venganza, Creonte ordena su destierro. Medea, sin embargo, logra obtener un día de plazo, tiempo en el que planeará su venganza final.

En esta versión de la tragedia, Medea nos muestra cómo una mujer devastada por el desamparo y la deslealtad, aislada y a la deriva en un mundo donde únicamente los hombres tienen la capacidad de determinar su porvenir, persigue una retribución que revelará su aspecto más sombrío. Interpretada con fuerza emotiva por Antonella Fittipaldi, Medea es acompañada por sus amigas brujas, encarnadas por Noelia Perea, Carolina Krivoruk y Lourdes Gómez. La presencia de estas mujeres controla la escena, generando un ambiente de tensión perceptible en el público.
Desde el momento en que ingresamos a la sala, la atmósfera hipnótica nos envuelve: tres brujas realizan un conjuro en el escenario y atrapan nuestra atención por completo, anticipando la tragedia que está por ocurrir. La entrada de Medea es impactante, con maquillaje y vestuario que la transforman en una figura oscura y temible, una mujer «loca de dolor y furia» que se contorsiona en escena, creando una tensión que crece con cada paso de la historia. La mezcla del coro y la música, dirigida por las brujas/hechiceras, consigue convertir el entorno en un lugar oscuro y cargado de descontento, provocando en el espectador la misma ira y desesperación de Medea. La obra, con una iluminación que realza cada expresión y movimiento, genera un ambiente ideal de tensión y urgencia.

Medea es una vivencia singular que envuelve a los espectadores en un ciclo de sufrimiento, deslealtad y retribución, conduciéndolos a enfrentar la complejidad de las pasiones humanas desmedidas. Medea, desesperada y humillada, simboliza a una mujer que, impulsada por los límites, opta por comportarse con una frialdad que reta las fronteras de la moral y lo humano. Con sus habilidades de hechicera, realiza la venganza más brutal para sancionar a Jasón, el marido que la abandonó. Su batalla no se limita al hombre que la dejó, sino también a un destino ineludible que parece sentenciarla a ser «la otra», la foránea, la mujer que tiene que ejercer justicia por sí misma en un mundo de opresión y colonización por parte de los hombres.
Esta versión teatral logra transmitir, mediante sus personajes y un ambiente que pausa la respiración, las persistentes tensiones entre el poder, la ambición, el sufrimiento y el amor desbordado. Por lo tanto, Medea nos enfrenta a ese abismo trágico donde la diferencia entre lo bueno y lo malo se desvanece, en un momento y lugar donde ya ni los dioses pueden responder. En esta representación, Medea adquiere una nueva vida, aportando a nuestra era el eco de una antigua tragedia que continúa resonando, recordándonos que, como seres humanos, aún nos encontramos expuestos a esas fuerzas incontrolables y a los acuerdos frágiles que tratamos de mantener en la incertidumbre de nuestra existencia.
Las funciones de Medea son los sábados a las 20 horas en el Centro Cultural de la Cooperación, Av. Corrientes 1543. Entradas en Alternativa Teatral.
