El dramaturgo y director acaba de estrenar su nueva obra, «La vida animal», en la que propone un juego de representación y escenas fragmentadas donde conviven el dolor y la pavada. Se presenta los sábados a las 22 horas en El Portón de Sánchez.
Texto: Redacción Todo Teatro. Fotos: gentileza prensa.
Un grupo de actores ensayan preguntas en torno a la amistad, el amor y la muerte. Intentan construir una fábula. ¿Es la capacidad de amar lo que nos emparenta con el resto de los animales? ¿O es la de sufrir? ¿Cómo se puede representar la propia naturaleza? Si morir es no moverse nunca más, ¿bailar es una forma de escapar de la muerte? Esas y otras incógnitas se plantea Julián Rodríguez Rona en la pieza que, además de escribir y dirigir, lo encuentra en escena junto a Paula Baldini, Andrés Ciavaglia y Agustín Gagliardi.

-¿Cuál fue la motivación principal para hacer esta obra?
-La obra surge de la necesidad de generar un material donde pudieran confluir mis intereses en torno a lo escénico. La relación con la palabra, lo musical en sentido amplio, el universo de lo visual, el trabajo con los objetos, el movimiento. Y una serie de preguntas en relación a la actuación, a la representación, que es lo que finalmente hilvana todos estos elementos. Me estimuló mucho la idea de poder poner a prueba -y ponerles el cuerpo- a ciertas hipótesis que vengo acumulando en los últimos años. Como si me preguntaran “¿Qué te gustaría ver en una obra y en qué tipo de obra te gustaría actuar?”. La vida animal sería la respuesta que puedo dar a esas preguntas en este momento.
-¿Qué decisiones artísticas tomaste para elegir el elenco del cual formás parte?
-Sabía que era un material exigente, y que el doble rol generaba una exigencia extra para las y los intérpretes. Por lo que necesitaba contar con un elenco con mucha experiencia, que tuvieran el deseo de abordar un trabajo experimental y coral, que quisieran explorar y explorarse. En la actualidad es casi un milagro poder encontrarse en tiempo y espacio, y que los deseos confluyan. Me siento muy afortunado y feliz del elenco que conformamos.

-¿Cómo definirías la propuesta de esta obra en relación a tus trabajos anteriores?
-La propuesta es por un lado una continuidad y al mismo tiempo una profundización de ciertos temas y obsesiones. El valor de la palabra y la poética de las palabras sencillas, la relación con las fantasías y lo fantasmal, el uso del espacio y su materialidad, lo sonoro. La relación entre el dolor y la pavada. De alguna manera ahora tengo mayor conciencia de que lo que me interesa de mis obras (y del teatro en general) son las preguntas que hacen, y no las respuestas. La obra es la confluencia de un proceso de acumulación de mi experiencia personal de los últimos años de entrenamiento e investigación con distintos maestros y maestras, y en el trabajo con las y los directores con los que trabajé y trabajo.
-Los tópicos que aparecen en la obra bordean algunos temas universales como la amistad, la muerte… ¿Qué preocupaciones se reflejan en el texto?
-Una de mis preocupaciones es nuestra relación con las propias fantasías y los propios fantasmas. Eso que nos acosa (muchas veces permanentemente), que nos interpela, que nos pregunta, que a veces se nos presenta de forma indefinida, nos asalta. Eso que soy y que está fuera de mi control, como una inundación o una ola polar, una fuerza de la naturaleza. En la mayoría de los casos son cosas para las que no tenemos respuesta, no podemos resolverlas, ni hacerlas desaparecer, sino que estamos obligados a convivir. La obra es mi forma de relacionarme con esos temas.
La vida animal de y con Julián Rodríguez Rona se presenta los sábados a las 22 horas en El Portón de Sánchez. Entradas en venta en Alternativa Teatral.
