Entrevistas

Miguel Angel Diani: «Hay un ataque a la cultura porque es un espacio de denuncia»

El presidente de Argentores habló de la situación actual de la entidad y de los ataques que recibe el sector por parte del Gobierno.

Texto: Sandra Commisso. Fotos: Magdalena Viggiani (Argentores)

Con más de una década al frente de Argentores, Miguel Angel Diani ha sabido conjugar su rol como presidente de la entidad que nuclea a los autores y autoras de cine, teatro, radio, televisión y nuevas tecnologías de la Argentina, sin dejar de lado su coherencia artística como dramaturgo y guionista. Algo es innegable: se tiene que tener mucho amor al arte y sólidas convicciones para estar al frente de la gestión de una entidad como Argentores, en un momento tan crítico como el que está atravesando este país con la imposición de una Ley de Reforma Laboral que va contra los derechos adquiridos. Tal vez haya que estar en ambos lados del mismo mostrador para entender en qué clase de desesperación se puede encontrar una autora o un autor que, a la edad de jubilarse, no cuenta con una obra social, por ejemplo. Argentores es una entidad que defiende y protege a los casi siempre invisibilizados: autoras y autores (guionistas, dramaturgos. coreógrafos y músicos de obras de teatro) del mundo a través de convenios internacionales. La expresión «nadie se salva solo», no surgió de la nada (tan en boga luego de una reconocida serie de producción nacional). Alguien la pensó y la escribió.

Hablando de su trabajo como dramaturgo, Diani contó, en una entrevista con el periodista Sebastián Basualdo para Página 12: «Todas mis obras, salvo alguna excepción, están atravesadas por los conflictos intrafamiliares. Todas, salvo alguna excepción, tienen humor. La forma del tratamiento del humor es similar en toda mi producción. Trabajo el grotesco, el humor negro, el teatro de la crueldad y pinceladas de absurdo. Cuando se plantea un conflicto intrafamiliar se está planteando también que está pasando en esa sociedad». Más recientemente, para el mismo medio pero, en este caso, para referirse a su rol al frente de Argentores y en el marco de la preocupación por el desfinanciamiento que sufriría el sector cultural con la Ley de Reforma Laboral, expresó: Al no haber producción, no hay trabajo para los guionistas audiovisuales. El sector está devastado. Argentores es una mutual y la demanda de apoyos económicos que estamos recibiendo últimamente es cada vez mayor. La falta de trabajo no implica solamente que no podamos cumplir nuestro sueño de escribir sino que no podemos darle de comer a nuestros hijos. Nunca vi lo que hoy está pasando: la actividad está frenada, no hay trabajo y nuestra gente está desesperada. Antes teníamos 100 películas por año y hoy hay 0, entonces cientos de guionistas no tienen trabajo”.

Diani accedió a conversar con TodoTeatrook, a propósito de la coyuntura socio política actual y se refirió, entre otras cosas, a la desfinanciación que sufre el sector y los ataques que sufre la cultura. El presidente de Argentores considera que es fundamental levantar la voz y reclamar por los derechos de los trabajadores y trabajadoras de la cultura, como un modo de resguardar la identidad nacional y el patrimonio de la Argentina.

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-¿Hay una crisis de la cultura o es más bien un ninguneo desde lo institucional y los sectores de poder?
Miguel Angel Diani: Hay un ataque a la cultura y podemos ligarla también a la educación, por eso nosotros estamos trabajando mucho con universidades públicas y privadas, Y hay un ataque a la cultura porque es un espacio de denuncia. Hace poco hicimos una campaña llamada Cultura Abierta, un poco ligada a lo que fue Teatro Abierto, Poesía Abierta que tiene que ver con darles voz a quienes no tienen una voz. Los artistas, a través de la cultura, despiertan, ofrecen otro tipo de posibilidades, piensan de forma paralela. Pero hay gobiernos, como el que nos toca vivir en este momento, que eso no les gusta, y ven, en la gente la cultura, enemigos, gente que los puede cuestionar. Y la cultura está para eso.

-Claro, es parte de su esencia cuestionar.
-MAD: Tal cual, Pongamos que la cultura, no solo a los hacedores, sino a todo su patrimonio. Los artistas son gente que convocan para decir algo y eso a este gobierno no le gusta.

-Se sienten muy cuestionados y no saben cómo lidiar con las críticas, que son parte del juego, que recibe alguien que está en una situación de poder.
-MAD: Y la forma de atacar es desfinanciar. Todas las herramientas que tiene el Estado para apoyar y subvencionar a la cultura en cualquiera de sus formas, están desfinanciadas. Lo que no han podido bajar por ley, por la famosa Ley Bases, o por decreto, lo desfinancian. Esa famosa palabrita que usan, libertad, no existe.

-Está totalmente desvirtuada.
MAD: Por completo. La desfinanciación no empezó ahora: tanto el INCAA como el INT no han podido llevar adelante propuestas por falta de subvención. Y es muy importante tanto para el cine como para el teatro que haya un Estado presente. Porque cuando el Estado no tiene nada que ocultar, no tiene miedo, le da voces a sectores de la población que, de otro modo, no las tendrían. Desde pueblos originarios hasta discapacidades, inmigrantes, voces de distintos colectivos que normalmente no tendrían voz. ¿Y por qué? Porque eso a un productor independiente, no le interesa y para tener un abanico completo de lo que es una sociedad, es donde el Estado tiene que estar presente. Pero cuando tiene miedo de esas voces, desfinancia.

-¿También está desvirtuado el rol de lo público frente a lo privado? Porque en muchos países conviven perfectamente ambas instancias, precisamente para permitir la pluralidad, ¿no?
MAD: Totalmente. Porque muchas políticas públicas también pueden ser negocio. Cuando un gobierno ve la cultura solo como un gasto y no como una inversión, pasa esto. El caso de Corea del Sur, por ejemplo, que hoy tiene una industria audiovisual poderosísima es porque hace veinte años, el gobierno de ese país empezó a darse cuenta de la importancia de llevar su cultura al resto del mundo y empezó a subvencionar desde cortometrajes hasta películas, series y hoy incluso subvenciona materiales que están en plataformas internacionales. Lo mismo sucede en Turquía, en Brasil, hasta en Estados Unidos. Porque de esa manera, también se transforma en un negocio.

-Lo de salir al mundo, cada vez más, es un espacio donde hay intercambios desde todo punto de vista.
MAD: Por supuesto, por un lado estás abriendo un negocio al mundo y a la vez, estás vendiendo tu país, promocionando tus costumbres, desde el turismo, y eso lo hace un Estado que no le tiene miedo a la cultura. Y en el medio, por otra parte, estamos las sociedades de gestión.

-¿Cómo es eso? ¿Cómo afecta en particular al mundo de los autores?
MAD: Las sociedades de gestión, cada una de ellas, nucleamos a los colectivos artísticos, somos el semillero. El caso de Argentores contenemos a los guionistas de cine y televisión y de las plataformas, tenemos a los autores de teatro, a los de radio. Sadaic tiene a los músicos, Sagai nuclea a los actores y actrices, AADI a los intérpretes y músicos, DAC (directores audiovisuales), todos colectivos vinculados con el arte. Entonces, pegarles a estas sociedades es intentar ir al semillero. Volviendo a Argentores, se trata de una sociedad sin fines de lucro, que no depende del Estado, que nunca le pidió un centavo al Estado en toda su historia de 116 años de existencia, que nació como una mutual. Porque además de ocuparse de los derechos de autor, su función más importante es la de la mutualidad. Y me refiero a que la comisión administrativa de Argentores, no es un impuesto. El impuesto es algo que no se puede evitar pagar. En el caso del derecho de autor, es otra cosa. Es algo que paga un señor que decide ir al teatro, es un porcentaje de la entrada que va al autor o autora que escribió esa obra. Es como cuando contratás una plataforma, elegís contratar ese servicio. Por eso, no es un impuesto, ni depende del Estado, es algo que se elige.

-Es un desconocimiento o una desinformación adrede…
MAD: Es adrede, hablan, casi seguramente para desinformar y para degradar a lo que es una sociedad de gestión. Todo lo que se cobra como comisión administrativa es para mantener la estructura de la planta de la entidad y para la mutualidad y eso significa: pensiones que se les da a los autores mayores que es más alta a la jubilación mínima que da el Estado y en este caso, es de por vida: además de una prepaga gratuita de primer nivel y otra cápita para su pareja. Nada de eso sale del Estado. Por eso, cuando atacan a una sociedad de gestión, atacan esto. Y seguimos con la exclusividad de cobro porque está en la ley nuestra, quizás intenten desregularla. Y como es sin fines de lucro. no tiene nada que ver con un monopolio de una empresa o con la competencia de empresas porque se trata de una entidad sin fines de lucro. Defendemos a un colectivo que estaría muy expuesto ante las grandes corporaciones monopólicas del mundo de otro modo.

-Si los autores se tuvieran que defender individualmente no les sería nada fácil.
MAD: ¿Cómo hacen? Por eso esa exclusividad de cobro hace que, cuando el autor se sienta a negociar, por ejemplo, con una plataforma internacional, ¿cómo hace sin un respaldo? Acá cuando rompen esa exclusividad de cobro están dando la posibilidad de que se abra un negocio y que no se trata de otra sociedad de gestión, que podría suceder, sino que abre lugar a agencias de representación. Y en este caso, toman a los diez, quince autores que más facturan y se los llevan. Y en vez de cobrarles el 16 por ciento de comisión administrativa, le cobran el 10 por ciento pero cuando la obra de ese autor ya dejó de estar en el candelero, cuando llega a una edad en la que se puede jubilar y su creatividad ya no es la misma, aparecen lógicamente nombres nuevos de recambio, si no tenés atrás una sociedad de gestión como la nuestra, sucede lo que se hablaba en un congreso del que participé, hace poco en Francia, Se trata de la importancia de una sociedad de gestión frente a lo que sería una agencia. Y se decía que cuando un autor llega a determinada edad, en la mayoría de los casos, si no fue un gran éxito porque el porcentaje que llega a ser famoso, poder decir «me salvé» es mínimo, La mayoría son laburantes y eso pasa en todos los rubros. Por eso, sin una sociedad como la nuestra, se queda en la lona. Esa es la importancia y lo que intentamos concientizar. Y por suerte nuestro colectivo lo entiende.

-¿En qué se vieron afectados como institución recientemente por las políticas del gobierno?
MAD: En sacarnos recursos para la mutualidad, aunque aclaramos siempre que a nuestros socios nunca le va a faltar la mutualidad que, por suerte, durante años de hacer bien las cosas, nos ha dado un respaldo para seguir ejerciéndola. Quizás, se han recortado algunas cositas, nos gustaría dar más. Por otro lado, en el teatro ahora los autores tienen la libertad de pedir algo más del 10 por ciento por el que Argentores luchó durante 116 años y que pactó con los productores para obtenerlo, ahora pueden pedir lo que quieran, según la nueva ley. Es una gestión independiente que puede hacer cada autor con una productora. Sin embargo, no nos entran obras con declaraciones del 15 por ciento, por ejemplo. Lo que sí está pasando es que vienen declaraciones con el 7 por ciento, el 4 por ciento. ¿Qué pasa? Algunos productores presionan. No todos, por supuesto. Yo debo destacar las figuras de algunos como Carlos Rottemberg, Sebastián Blutrach que, más allá de que cada uno defiende su colectivo, entienden muy bien la situación y podemos llegar a acuerdos siempre. Lamentablemente hay excepciones malas, incluso en el teatro independiente, como el caso de algunos autores que se convierten en dueños de sala y se olvidan de que son autores y les piden a otros autores que bajen su porcentaje de derechos de autor. Y eso claramente los perjudica.

-Es complejo el tema porque lo perjudica en el presente y también a futuro.
MAD: Claro, porque los beneficios mutuales se dan por la edad y por cómo le ha ido con su obra, del éxito que haya tenido. Después de los 60 años, de acuerdo a la cantidad de obras, tenés derecho a una pensión y a una prepaga. Pero si te recortan derechos, esos derechos se van estirando para más adelante. Y acá estamos hablando de personas que si no tienen ayuda de Argentores, les puede costar la vida. O incluso a algún familiar, un hijo. Argentores también ha ayudado a reconstruir salas del teatro independiente, por ejemplo, porque se les había volado un techo o por un incendio.

-Claramente es el valor de lo colectivo.
-MAD: Tal cual y me viene a la cabeza una frase del Flaco Spinetta: «Los que solo tienen aspiraciones individuales no pueden entender el sueño colectivo». Y para la gente de este gobierno, lo colectivo es mala palabra: desde sociedades de gestión, mutuales, sindicatos, lo que sea.

-Individualmente es más fácil quebrar voluntades, manipular, y colectivamente es más difícil.
MAD: Es que el ser humano es un ser colectivo, históricamente. Lo colectivo y el arte existen desde la época de las cavernas,

-Sentarse alrededor del fuego para seguir un relato.
-MAD: Así es, y eso desde siempre es lo que sostuvo a Argentores, algo que nos enseñaron nuestros próceres fundadores en 1910 y a partir de entonces, seguimos ese mandato.

-El modelo de Argentores, ¿tiene un equivalente en algún otro país del mundo o es un modelo propio?
MAD: El modelo está ligado a la mutualidad. Nuestra ley y la sociedad de gestión como Argentores es modelo en el mundo. Es una de las sociedades de gran derecho (teatro y audiovisuales) que más recauda del mundo, a pesar del dólar que tenemos. Después de las de Francia o Italia, estamos en cuarto lugar en el mundo y de Latinoámerica, la primera, además de la más antigua de la región. Y hace unos quince años, junto con DAC (Directores Argentinos Cinematográficos), comenzamos un trabajo conjunto de ayuda de sociedades de gran derecho, en principio en Latinoamérica, apoyando con recursos, mandando técnicos y especialistas a distintos países: Uruguay, Chile, Colombia y en Brasil estamos hablando.

-En porcentajes, ¿cuánto es la recaudación que llega a Argentores por teatro, teniendo en cuenta la producción teatral argentina?
MAD: Hoy, el teatro es el 55 por ciento de nuestra recaudación a nivel país. De ese porcentaje, el 85 o 90 por ciento son producciones de la calle Corrientes, comerciales y el resto, con los teatros oficiales y luego, el independiente.

-Es muy impresionante que, más allá de lo artístico, también a nivel de gestión, lo que sucede en la Argentina es modelo en el mundo y sin embargo, hay que salir a defenderlo como si desconociera el valor estas instituciones.
MAD: La intención era prohibir la mutualidad y fuimos, con Sergio Vainman, vicepresidente de la entidad, a hacer una campaña al Congreso y con muchos diputados y senadores tuvimos que hacer docencia, primero para explicarles lo que era el derecho de autor y segundo, lo que era una sociedad de gestión, al menos para que supieran lo que iban a votar. Por eso, después se desarticuló lo que iba a ser la Ley Base pero ahora no sé qué pasará. En todo caso, saldremos a la lucha de vuelta a defender la cultura y la educación.

-Es la identidad de un país. es una riqueza que después se traspasa a otro tipo de riquezas.
MAD: Sin dudas, como cuando querían cerrar el INCAA, El mejor ejemplo es lo que sucede durante un rodaje donde se activan muchas cuestiones alrededor. Puede ser que alguna producción no rinda lo suficiente pero hay que considerar un todo.

-En el promedio siempre va a haber de todo.
MAD: El saldo es siempre a favor. Volvemos a lo del principio, una producción cinematográfica te deja la presencia de un país instalado en el mundo, recordemos todos los premios internacionales que recibió el cine argentino. Y después de que se termina una película, sucede lo mismo que con el teatro, la gente que va al teatro, consume: va a comer y deja IVA, va a tomar un café y lo mismo, se toma un taxi, es toda una movida de dinero que, según el circuito (independiente o comercial) será más grande o más chica pero hay movimiento. Y eso lo hace la cultura. Incluso en los Estados Unidos, los ingresos por la cultura, como en el caso del cine, son de los más importantes del país.

-Es toda una industria que rinde muy bien.
MAD: Y eso es lo que tenemos que hacer acá, transformar esto en una industria. En el EAN (Espacio Audiovisual Nacional) trabajamos en un proyecto de ley, ahora frenado, en donde la idea es actualizar la ley de cine y audiovisual que tiene el INCAA y hacerla más federal y que incluya las plataformas que va a hacer muy beneficiosa, la va a transformar en una industria justamente y le va a dar todos estos beneficios a la sociedad y al Estado. Y el Estado tiene que dejar de ver a la cultura como un gasto, y verlo como una inversión.

-Evidentemente hay un trasfondo ideológico que impide hacer eso. Y que, por desgracia, se vuelto bastante global.
MAD: Pareciera que sí. Te voy a dar un ejemplo. Nosotros también hemos trabajado en Corea del Sur, un país que no tiene una ley audiovisual y eso significa que los autores coreanos no cobran un peso en su país por sus obras, salvo lo que arreglen con sus productores. Se presentó un proyecto y el que se oponía a ese proyecto era el Ministro de Cultura. Evidentemente hay un lugar en el que la cultura molesta. Y si les pueden poner palos en la rueda, se los ponen. Salvo en estados muy progresistas o con mucha tradición, esto sucede.

-¿Qué pasa ahora con la nueva Ley de Reforma Laboral?
-MAD: Ahora con la reforma laboral pudimos salvar al INT (Instituto Nacional de Teatro) y a las bibliotecas públicas. Pero las asignaciones específicas al INCAA y a la RTA caducan a fin de 2027. Cuando uno ve una obra audiovisual en un cine o en una plataforma, está viendo el final de un trabajo que llevó muchos años de realización, que se inicia con una idea, que se transforma en un guión y que luego entra en la etapa de realización y posteriormente de comunicación pública. Durante todo ese proceso la obra audiovisual genera valor agregado. Produce empleo directo e indirecto. Mueve la economía, durante la realización del hecho artístico propiamente dicho y por supuesto durante su posterior comercialización. Los contenidos audiovisuales generan IVA. Cuando un usuario paga la suscripción a una plataforma digital o a un cable, o cuando va a un cine y paga la entrada, está generando IVA. Cuando una producción audiovisual muestra nuestro país a través de las historias que contamos y mostramos. También está generando IVA. Porque está promoviendo turismo, tanto interno como externo. Cuando parte de ese IVA generado por el audiovisual va para apoyar y fomentar otra obra audiovisual, no se está produciendo un gasto desde el Estado, sino una inversión. Porque se produce un círculo virtuoso que genera más IVA. Pero para construir ese camino virtuoso en una obra audiovisual, primero se necesita el apoyo del Estado. Sin ese empujón inicial se hace muy difícil comenzar. Ese es el sentido de la existencia del INCAA y de todos los institutos de cine y audiovisuales que existen en el mundo.

-Tal vez hay una idea de borrar de a poco la cultura por un proyecto más de fondo político e ideología, apoyado en las redes sociales como para llegar a más gente. Sin embargo, históricamente en distintos países, la cultura es lo que más resistido y mucha gente se aferra a ella también por una cuestión de sanidad mental y eso tendría que suceder ahora también.
MAD: No cabe duda de que las redes sociales tienen un peso importante en esto. Y generalmente el que se dedica a la cultura lo hace porque realmente ama lo que hacer. Como dijimos antes, salvo excepciones, ¿cuánta gente vive de sus obras, por ejemplo? la mayoría tiene un trabajo paralelo o más de uno. La mayoría estamos luchándola. Pero seguís amando eso y es tu vida, es una elección de vida formar parte de la cultura. El que pinta, el que actúa, el que escribe, aunque no pueda vivir de eso, lo va a seguir haciendo porque ama el arte y la cultura. Lo necesita.

-También el público. como sociedad, necesita de la cultura aunque no se dedique a eso, y lo vimos en la pandemia. Es algo vital.
MAD: Es algo reconfortante. Ir a ver una obra de teatro y después ir a charlar sobre lo que se vio, el espectador, de alguna manera, se siente parte de lo que vio arriba del escenario. Y sin el público no podría existir eso. Por eso, la función del INT era esa: darle a la gente la posibilidad de ir a ver un espectáculo y vivenciar eso, en cualquier lugar del país. Y no es para ganar fortunas ni mucho menos, es otro tipo de satisfacción que tiene que ver con el ser humano. No se le puede cortar la libertad de expresión ni la posibilidad de identificarse con lo que está viendo. Y si sos parte de una minoría, peor todavía. Por eso es tan importante defender la cultura para que siga existiendo esta comunión entre el espectador y el arte que es inherente al ser humano. La gente de la cultura se transforma y se rearma constantemente, se reinventa pero nunca va a desparecer. Yo creo que volveremos a tener espacio para desarrollar la cultura con apoyo del Estado. Y si uno ve a los jubilados, reclamando lo que les corresponde y encima, los maltratan y les pegan y si ellos tienen las agallas para seguir luchando, ¿cómo no lo vamos a hacer nosotros?

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