Entrevistas

Guadalupe Docampo: «Estoy prestando más atención a las historias que me cuento»

La segunda temporada de «La fragilidad de las casas» llega esta semana al nuevo Teatro Armenia de Palermo. Con dramaturgia y dirección de Victoria Almeida, la puesta es un collage teatral en clave de comedia, donde lo audiovisual, lo musical y lo circense conviven bajo un mismo techo. Hablamos con su protagonista, Guadalupe Docampo.

Texto: redacción Todo Teatro. Fotos: gentileza prensa.

La fragilidad de las casas de Victoria Almeida es una pieza que despliega un entramado de recursos que sigue los pasos de Casandra a través de las casas en las que vivió a lo largo de toda su vida. Cada espacio por el que transitó se convierte en una puerta hacia sus vínculos fallidos, sus tropiezos amorosos, las malas decisiones que tomó y las huellas que fueron construyendo su identidad. La obra nos invita a preguntarnos cómo aprendimos a amar y qué estamos dispuestos a desaprender de ese camino que ya recorrimos.

-En el recorrido de Casandra por sus casas también va mudándose de vínculos. ¿Qué fue lo más desafiante de habitar emocionalmente esas transiciones desde lo actoral?
-Mi personaje en la obra salta de un lenguaje más “expresivo” a uno más “realista”. Estos términos son un poco un enchastre, pero hago el intento de hacerme entender. El desafío fue siempre que los dos registros sean habitados con igual verdad. La dificultad más grande es que en la obra para cambiar de un registro a otro, de una historia a otra, de un interlocutor a otro, hay menos de un segundo. Ni idea de cómo lo hago, Victoria Almeida, nuestra directora, dijo que lo tenía que hacer, me creí, entonces, que era posible y lo hice. La mayoría de las cosas que hago en la obra siguen esa regla.

-El texto nos invita a preguntarnos cómo aprendimos a amar y qué estamos dispuestos a desaprender. En lo personal, ¿hubo algún aprendizaje de Casandra que te haya interpelado o incluso desacomodado?
-Primero me di cuenta que yo era Casandra y que, entonces, todas éramos Casandra y con las funciones empecé a comprender que todas/os/es éramos Casandra no solo por las experiencias en común (con los hombres y su familia), sino por cómo se las narra a ella misma. Así que, desde que hago la obra estoy prestando más atención a las historias que me cuento, incluso cambiando algunas narrativas.

-La obra de Vicky Almeida tiene de todo: relato, comedia, música en vivo, audiovisuales, acrobacia. ¿Cómo encontraron el equilibrio para que tantos recursos no tapasen a la protagonista sino que la potenciaran?
-Creo que es clave que todos sean elementos de una puesta en escena que dirige Casandra sobre el relato de su propia vida. Por otro lado, creo que Victoria logró que cada elemento tenga su momento de brillar y su momento de acompañar sin opacarse. Fue fundamental para esto que mis compañeros, Julián Rodríguez Rona, Facundo Mejias Livio, Irene Vivanco y ahora, Agustina Castro, además de generosos compañeros sean tremendos artistas.

-Está por empezar la segunda temporada de la obra. ¿Qué cambió en tu relación con Casandra y con la obra después del primer recorrido con público? ¿Hay algo que hoy actuás distinto, aunque el texto sea el mismo?
-En el párate del verano le hicimos chapa y pintura a los vestuarios, la escenografía y la actuación. Así que hay muchas cosas novedosas para mí, siempre en dirección a profundizar en la actuación en medio de la velocidad y el vértigo que propone la obra.

-Si tuvieras que pensar esta obra como una “casa” en tu camino artístico, ¿qué huella sentís que te deja a vos como actriz?
-Es una casa que quiero y cuido mucho porque acá me gustaría quedarme, siento que es una casa en donde puedo crecer. Los ensayos previos al reestreno son prueba de eso. La obra también es importante para mí porque fue la oportunidad de volver a entrar en el mundo lúdico, creativo y desafiante de Victoria. También es impactante cómo resuena en el público, las cosas que mueve la obra, los debates, la sensibilidad que despierta. Me parece muy valioso que la obra proponga cuestionarnos acerca de cómo nos vinculamos en este momento tan confuso e individualista que estamos viviendo como sociedad. Sin dudas, la huella que deja en mi recorrido personal y artístico es enorme.

La fragilidad de las casas se presenta los sábados a las 21 horas en el Teatro Armenia, Armenia 1366. Entradas disponibles por Alternativa Teatral.

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