Entrevistas

«La lección de anatomía» celebra sus 54 años en el Teatro Empire

La pieza de Carlos Mathus marcó un importante giro en el teatro argentino, fue objeto de polémicas y censura por el desnudo inicial y se convirtió en la pieza nacional más representada a lo largo de los años. Dialogamos con su elenco femenino actual: Camila Vaccarini, Agustina Sena y Natalia Duzdevic.

Texto: Redacción Todo Teatro. Fotos: gentileza prensa

Estrenada en 1972, La lección de anatomía estuvo en cartel de manera ininterrumpida hasta 2008 en escenarios de Argentina, Uruguay, Paraguay, Venezuela, Chile, Brasil, España y Austria. Esa permanencia de 36 años en cartel la erigió como el mayor éxito de nuestro teatro. Tras la muerte de su creador, Carlos Mathus, desde 2017 tomaron la posta en la dirección su compañero Antonio Leiva; Ana María Rozzi de Bergel (autora del libro «Desnudos amados y censurados»); y Yamilla Gallione, quien formó parte del elenco hasta que asumió su nuevo rol de directora.

Este texto, concentrado en aspectos generales de la naturaleza humana, no perdió su vigencia y, más allá de algunos ajustes y cambios menores, mantiene la puesta en escena original. Desde Todo Teatro charlamos con las tres actrices que, desde 2025, encarnan los roles femeninos de la obra.

-¿Qué significa ser parte de una obra con 54 años de historia y tantas generaciones de espectadores?
Agustina Sena: Ser parte de La lección de anatomía es, para mí, profundamente significativo. Es una obra con una historia enorme, atravesada por generaciones de espectadores y también de actores y actrices, y saber que hoy formo parte de ese recorrido es un verdadero honor. A nivel actoral es una obra bisagra, pero también lo es en lo personal. Estar dentro implica un crecimiento humano y artístico muy grande. Hay algo de asumir una herencia, de entrar en un linaje, y al mismo tiempo de poner el cuerpo (literal y simbólicamente) en una experiencia que sigue viva y vigente.

Camila Vaccarini: Representa una gran satisfacción artística y personal. Significa que tanto mi madre como mi abuela, amigas de mi edad o más grandes, gente de distintas partes de Argentina o incluso de otros países sepan de qué hablo cuando nombro a La Lección de anatomía. Es una obra de arte inolvidable, y la gente quiere volver a verla una y otra vez.

Natalia Duzdevic: Para mí es un orgullo enorme formar parte de una obra con tanta historia y tanto peso dentro del teatro argentino. Me parece muy mágico que primero la viví como espectadora: la fui a ver en septiembre del 2024 y cuando salí del teatro dije “yo necesito actuar en esta obra”. Lo sentí realmente una necesidad, me pareció maravillosa y fue algo profundamente conmovedor para mí. Al tiempo de eso, me llegó la propuesta para hacer el casting y cuando me dijeron que era parte del elenco, no podía creerlo. Admiro muchísimo la entrega de mis compañeros y de todas las personas que forman parte de este proyecto. Hay algo muy honesto y muy valiente en esta obra porque habla de la naturaleza humana, de nuestras verdades, de nuestras vulnerabilidades. Eso me parece maravilloso. Hoy poder estar arriba del escenario, siendo parte de este elenco y bajo la dirección de Yami, lo vivo con mucha admiración, responsabilidad y gratitud. Siento que es un privilegio continuar una historia que atravesó generaciones y que sigue invitándonos a mirarnos sin máscaras. Para mí fue un desafío enorme este proyecto y eso lo celebro todos los días.

-¿Qué papel crees que juega el cuerpo en esta obra más allá del desnudo físico?
Camila Vaccarini: En lo personal creo que el cuerpo humano en esta obra es más que un simple instrumento físico; es un vehículo para explorar la complejidad de la condición humana. Al ser un «espejo» de la sociedad, el cuerpo refleja los patrones, prejuicios y discursos que nos interpelan, abriendo una ventana para que el público reflexione sobre sus propias experiencias y creencias. También creo que en la obra existe la construcción de un cuerpo colectivo, que se da a través del footing. Un ejemplo poderoso de cómo la unión y la escucha pueden crear algo muy potente. Es un recordatorio de que, aunque somos individuos, también somos parte de una comunidad enorme a la cual condicionamos y nos condiciona constantemente.

Natalia Duzdevic: El cuerpo en esta obra es todo. Más allá del desnudo físico, que es solo una capa más, el cuerpo es nuestra escenografía, nuestro lenguaje y nuestro sostén. No tenemos elementos externos, somos nosotros en escena, con nuestros cuerpos disponibles. Hay momentos muy intensos, como el footing, que exigen una concentración absoluta y una entrega total del aquí y ahora. Es una obra que no te permite desconectarte ni un segundo. Estamos en constante movimiento, y cuando no lo estamos, igualmente tenemos que estar completamente disponibles. Si bien el teatro siempre trabaja desde un lugar muy presente, acá la exigencia es mayor. La entrega es enorme. El cuerpo no sólo muestra, sino que dice, vibra, respira y sostiene el vínculo con el público.

Agustina Sena: En esta obra el cuerpo es protagonista no solo por el desnudo inicial, que está completamente integrado a la trama, sino porque somos nosotros mismos en escena. No interpretamos personajes en el sentido clásico, sino roles sociales: modos de ser humanos. Cada función implica una entrega y una vulnerabilidad muy grande frente al espectador. Habitamos con nuestro cuerpo y con nuestro ser esta pieza artística que es La lección de anatomía. El cuerpo aparece como territorio de verdad, como lugar donde se inscriben las experiencias, las emociones, las contradicciones. Es desde ahí que la obra sucede.

-¿Qué mensaje pensás que recibe hoy el público joven que ve esta obra por primera vez?
Natalia Duzdevic: Creo que lo más impresionante es que la obra sigue teniendo mucha vigencia. Quizás hoy el público joven la mire desde otra perspectiva, porque como sociedad avanzamos en muchos aspectos (y eso está buenísimo) pero, al mismo tiempo, lo que la obra plantea sigue existiendo. Habla de la naturaleza humana, de conflictos, de miedos, de vínculos, de vulnerabilidades y de situaciones que no desaparecen con el paso del tiempo. Tal vez uno no lo haya vivido en carne propia, pero siempre conoce a alguien que sí. Y ahí es donde la obra se vuelve como un espejo. Más allá de que pasen las generaciones, sigue removiendo, sigue incomodando, sigue llenándote de preguntas. Y eso es lo que la mantiene viva. Creo que tanto el público joven como el no tan joven, se van del teatro movilizados, cuestionando cosas, igual que me pasó a mí cuando la vi por primera vez como espectadora. Y para mí, ese es el verdadero poder del teatro. Yo considero que no importa cuál sea la generación, esta obra, de algún lado u otro, te toca.

Agustina Sena: Creo que el público joven logra entrar en la obra y sentirse interpelado porque La lección de anatomía es atemporal. Es cierto que algunos textos quizás no dialogan directamente con su lenguaje cotidiano, pero hay algo en la presencia de los intérpretes y en el acontecimiento teatral en sí mismo que genera identificación. Más allá de lo que se dice, hay ocho humanidades que se ponen en presente puro sobre el escenario, y eso inevitablemente despierta interés. Un joven que ve la obra por primera vez siempre se lleva algo: una actuación, un texto, una imagen o simplemente la experiencia viva de un hecho artístico que sucede frente a sus ojos.

Camila Vaccarini: La obra tiene el poder de sacudir la realidad de mucha gente, confrontándola con preguntas difíciles. Para mí, el mensaje es un mensaje de compasión, perdón y aceptación. Si lo pienso libremente, intuyo que al ver esta obra, el público joven podría reflexionar sobre sus propias creencias y valores, y encontrar un sentido más profundo de conexión verdadera con los demás. Sobre todo en una época marcada por el individualismo, el acelere y la compulsión consumista que nos deja tan solos y nos aleja tanto del encuentro real que se da, por ejemplo, en el teatro.

La temporada 54 de La lección de anatomía se presenta los sábados a las 20.30 horas en el Teatro Empire, Hipólito Yrigoyen 1934. Entradas a través de Alternativa Teatral.

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