Entrevistas

Hernán Márquez: «Las aventuras de la China Iron es una road movie pampeana de finales del siglo XIX»

El 1º de septiembre estrena «Las aventuras de la China Iron», una obra protagonizada por Flor Bobadilla Oliva junto a La Ferni, basada en la novela homónima de Gabriela Cabezón Cámara. Hablamos con su director, Hernán Márquez, antes del estreno en Dumont 4040.

Texto: Redacción Todo Teatro. Fotos: gentileza prensa

La historia nos transporta a los albores de la organización nacional para describir el viaje de transformaciones que la protagonista emprende, en busca de un paraíso posible. La narración imagina un rumbo diferente y lo hace en diálogo con el Martín Fierro. La China Iron se sube a la carreta de una inglesa que parte en busca de su marido llevado a la frontera por la leva, ella solo pretende irse, dejar atrás la memoria de Martín Fierro y esa vida de China que tenía. Pronto, en esa inmensidad y en ese viaje, todo se convertirá en descubrimiento y en amor con vigilia de escopeta.

Con adaptación de Susana Villalba y de Hernán Márquez (este último a cargo de la dirección general), Las aventuras de la China Iron desembarca en el teatro en una puesta que conjuga belleza estética y una multiplicidad de lenguajes para darle voz y protagonismo a ese personaje anónimo del Martín Fierro, mujer del gaucho, mencionada como “la china”.

-¿Cómo surgió la idea de llevar la novela al teatro?
-Fue un impulso. Creo que no había terminado de leerla por primera vez y ya estaba pensando en trabajar con esos textos. Era fin de año del 2019, viajé a Rosario a pasar fin de año en familia y llevé el libro para esos días de descanso, me acomodé en una hamaca paraguaya debajo de un árbol y no me pude levantar hasta casi terminarlo. La belleza narrativa y las imágenes que la escritura de Gabriela me generaban, me resultaban increíblemente estimulantes. La trama era maravillosa, una road movie pampeana de finales del siglo XIX protagonizado por dos mujeres. El procedimiento borgeano engordado que proponía la historia era cautivador, tiraba de la cuerda de un personaje que en el Martín Fierro está apenas sugerido. Me impresionó la inteligencia con que Gabriela había imaginado el devenir de esa mujer y con ella una mirada actualizada de ese texto canónico. Lo traía para acá pero desde allá, de manera crítica y tierna, ponía el foco en cuestiones que son centrales hoy, esa posibilidad de cambiar el destino mirando desde otro lado. Hacía con gran maestría un tratamiento respetuoso y juguetón de ese clásico, honrándolo al mismo tiempo, porque lo que lo convierte en clásico y en tradición al Martín Fierro es el hecho de que podamos seguir dialogando con el ahora. Lo terminé, lo dejé descansar un día, y lo volví a leer. Y después me fui a Fierro, necesitaba refrescar esos versos y al mismo tiempo cruzar los textos de la manera que imaginé que Gabriela habría hecho… y me divertí muchísimo, otra vez me asombró el procedimiento y la lucidez de Cabezón Cámara, fue un trabajo placentero. La llamé a Susana Villalba y le dije, conversemos… decime si estoy loco pero quiero hacer esto con vos, se rio y me dijo, dale. Unas semanas después me juntaba con Gabriela le conté la idea y con esa sonrisa pícara que tiene, también dijo, dale me encanta… y arrancamos. Después la pandemia y otros temas retrasaron el trabajo, pero llegamos, hicimos nuestro propio viaje y acá estamos.

-¿Cuáles consideras que son los ejes fundamentales de la puesta y la propuesta al público?
-El siglo XIX es una época que me interesa siempre revisar desde el arte y otras disciplinas. Ese momento posterior a la independencia, el de los primeros intentos de organización del Estado nacional que configuraron estructuras de poder con las que durante todo el siglo XX y hasta hoy seguimos batallando. Las aventuras de la China Iron nos invita a mirar ese momento a contrapelo de lo que fue, nos hace preguntarnos… ¿y si se hubiese enfocado desde acá? ¿y si hubiésemos sabido mirar diferente en ese momento? ¿y si hubiésemos sido más respetuosos? Entonces la propuesta escénica sigue ese camino de transformaciones e indagaciones y para eso echamos mano a diferentes procedimientos poéticos. Como eje fundamental la puesta se destaca por trabajar con múltiples lenguajes, tratando de que alternadamente puedan colaborar con el avance de la acción. Por ejemplo, lo sonoro (la oralidad y lo musical), lo visual (el trabajo integrado de diseño de iluminación y proyecciones), el vestuario y la escenografía, se alternan y conviven en igualdad de jerarquías, desligando al texto de la exclusiva responsabilidad del relato. La propuesta es que el público entre en la temporalidad de la experiencia que es un tiempo condensado donde se transita por todo el arco narrativo de la novela. Por supuesto que hubo que tomar decisiones a la hora de definir los elementos centrales del relato con los que íbamos a
trabajar. Es una adaptación muy respetuosa, pero con un mundo propio. Es muy importante para nosotros que el público pueda disfrutar de los estímulos escénicos al servicio de esa narración, sabemos que hay tantas versiones de la novela como lectores tuvo, cada cual construye su imaginario propio a partir del texto, nosotros construimos el nuestro y es lo que queremos compartir.

-¿Qué es lo que más te llama la atención a nivel interpretativo de la dupla protagónica?
-Flor Bobadilla Oliva y La Ferni son dos artistas descomunales, con un recorrido enorme, de gran formación, con talento y compromiso que las hace destacarse en el ámbito de la canción popular. Ellas van al rescate y a la actualización del cancionero folclórico, están en permanente diálogo con esos materiales, trayéndolos y muchas veces resignificándolos en esta coyuntura actual con miradas propias, muy genuinas y amorosas, llevan adelante una militancia que me llena de admiración. El nivel interpretativo de las dos y la capacidad para componer lo que íbamos proponiendo y descubriendo a lo largo del proceso creativo me resultó sorprendente y muy enriquecedor. Sus aportes vocales a la actuación son verdaderamente destacables, llegan a niveles de sensibilidad muy altos. Los instrumentistas César Nigro (dirección musical y guitarra) y Nicolás Arroyo (percusión y voces) junto con Tuten Mapu (diseño de bases en estudio) aportan un universo que se destaca por la complejidad de las composiciones asi como la sutileza para crear climas y paisajes sonoros de gran valor para cada momento. Desarrollaron un recorrido a lo largo de la obra repleto de texturas y colores que generan diálogos y contrapuntos, donde por momentos cobran un protagonismo que narra con mucha solvencia e identidad.

-¿Cómo se trabajó la multiplicidad de lenguajes que dialogan en la obra?
-La obra de arte es siempre el resultado de una investigación, y en el teatro, es un proceso de interacción de diferentes disciplinas cada una con sus especificidades. Somos un equipo que viene trabajado juntos en diferentes proyectos, nos conocemos mucho y entendemos las diferentes instancias del proceso, las propias y la de las demás áreas. Durante ese desarrollo creativo, trabajamos conjuntamente orientándonos en las mismas direcciones. En el caso de las visuales, con Pablo Varela venimos de una experiencia instalativa en el FIBA 2021, ahí quedamos muy entusiasmados para seguir desarrollando el lenguaje visual en una propuesta escénica, juntos pensamos este trabajo tratando de corrernos de lo ilustrativo o figurativo hacia algo de orden más onírico, un poco más incapturable que pueda al igual que la obra abordar un concepto de fusión, que abra sentidos. Al mismo tiempo Susana Villalba problematiza el lenguaje, lo extraña y lo corre del cotidiano, esos dos elementos puestos a dialogar fueron muy estimulantes para el trabajo de las otras áreas, la escenografía de Micaela Sleigh con sus fragmentaciones, la poética de la luz de Soledad Ianni, las formas, texturas y colores del diseño del vestuario diseñado por Pheonia Veloz se destacan también en este mismo sentido. Tengo una admiración muy grande por cada artista de este equipo.

Las aventuras de la China Iron con Flor Bobadilla Oliva y La Ferni, los lunes de septiembre y octubre a las 20 horas en Dumont 4040, Santos Dumont 4040. Entradas disponibles por Alternativa Teatral o boletería del teatro.

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