El periodista revela el detrás de escena de «Como nunca… ¡Otra vez!», el espectáculo de café concert que se presenta en el Picadero, dirigido por Alejandro Tantanian. Juan Pablo Mirabelli es la vedette del espectáculo y el propio Torchia ocupa el rol de capocómico.
Texto: Sandra Commisso. Fotos: Malu Campello y Sebastián Freire.
Revista, café concert, vedettes, plumas, brillos, sarcasmo y humor sobre la realidad y sus representantes políticos. Toda una tradición porteña que tuvo su época de gloria y decadencia, regresa esta vez reversionada con Como nunca…¡otra vez!, un espectáculo en el que Juan Pablo Mirabelli se presenta como la primera vedette hombre, y no faltan las referencias políticas en el monólogo a cargo del periodista y comunicador Franco Torchia. Allí aparecen personajes como «la petera presidencial», funcionaria histórica de la Casa Rosada y la misteriosa «cantante de boleros lésbicos» cuyo cuadro Karina Milei no pudo arrancar del Salón de las Mujeres. El espectáculo tiene música en vivo a cargo de Diego Penelas y dirección de Alejandro Tantanian, con funciones en el Picadero.

-¿Cómo surgió la idea de este espectáculo?
-A Juampi Mirabelli, mi compañero en escena, siempre le interesó habitar el rol de primera vedette hombre del teatro argentino. Yo lo había conocido entrevistándolo en la radio a partir de la viralización del audio que supo enviarle en 2015 Moria Casán -audio conocido como “Mucho chongo como nunca” y del que surgió el título de nuestra propuesta-. En 2017 me comentó su proyecto y me propuso devenir en su capocómico. Así es como ideamos juntos Como nunca, escrito por Liliana Viola y dirigido por Dino Balanzino. Hicimos varias funciones en un espacio LGBT del barrio de Palermo y a comienzos de 2018 dejamos de hacerlo. Fue una experiencia divina y ese era un show muy intenso; tuvo críticas muy positivas en la prensa y un excelente recibimiento por parte del público. El año pasado, un conocido común que tenemos Juampi, Liliana, Alejandro (Tantanian, nuestro actual director) y yo -Pato Binaghi- nos instó en un evento a que volvamos a hacerlo. Empezamos a trabajar, hicimos dos funciones del tipo “work in progress” en Casa Brandon en mayo y en julio de este año y ahí fue que Sebastián Blutrach nos vio y nos invitó a estrenar la versión terminada en su teatro, El Picadero. Siempre fue un café concert siglo XXI con aires revisteriles. Aquel fue un show más autocrítico de la personas LGBTIQ+ y este, en cambio, es un espectáculo de humor político a tope.

-¿Qué diferencias hay entre los conceptos tradicionales de café concert, revista, vedette y capo cómico y los que propone esta obra?
-En principio, que esa tradición -interrumpida durante décadas- vuelve en un formato nada tradicional: desde el hecho muy relevante de que nunca haya habido en la historia del teatro argentino un vedette hombre (no un actor transformista o una identidad trans, sino un hombre cis en el rol de vedette) hasta la contundencia de estar protagonizando un regreso renovado del género, con pantallas que apelan con pertinencia a la inteligencia artificial -obra del artista visual Leo Balistrieri- y un conjunto de creadoras y creadores ávidos de encontrarse para capear esta tempestad política, económica y social: Pablo Ramírez y su colaboración especial en vestuario; el diseño de Horacio Gallo, la fotografías de Sebastián Freire y desde ya el sublime Diego Penelas al piano. Hay un talento concentrado. Podría decir “como nunca antes concentrado”. Y no porque antes en otras experiencias históricas de café concert no lo haya habido -lo hubo y mucho- sino porque siento que Como nunca… ¡otra vez! es el cruce productivo y alentador de todas estas voluntades en este momento. No debe ser casual que este género, surgido con fuerza ante el onganiato, vuelva ahora y vuelva así.
-En este contexto social actual, ¿qué importancia tiene la cultura, el teatro y este espectáculo en particular?
-La mayor importancia es la del lugar híper vacante que viene a ocupar: humor político con Milei y sobre Milei, su gobierno y su tiempo. ¿No llama la atención la ausencia de humor en medios y en escenarios al respecto? Debería, creo. Nuestra obra viene a recuperar el espacio del humor político que está vacante. Como dice una línea de uno de mis monólogos escritos por Liliana (Viola), pareciera que “Si no querés llorar hoy, vas a llorar igual” en nuestro país. Por eso creo que Como nunca… marca un cese -aunque sea momentáneo- del llanto sostenido de estos últimos meses. Como siempre, los contextos políticos impulsan o incluso determinan formas de acción artística. Y creo que el café concert es un género ideal para un momento en que el teatro está bastante replegado en un temario vinculado a historias familiares, vincularidad, primera persona, domesticidad y “tour por las provincias” sin ligazón política explícita. Es momento de respuestas directas con innovación formal, sin consignas obvias. A la vez, este es un espectáculo queer, porque somos personas queer las personas que lo producimos y porque es queer toda la operación simbólica que propone. Y los contenidos LGBTIQ+ están de hecho prohibidos en los escenarios e instituciones culturales dependientes del gobierno nacional.

-Con medio teatral argentino y específicamente porteño con tanta variedad y talento, ¿cómo se ubica la obra de ustedes?
-Se ubica adentro y afuera de ese contexto. Las personas pueden subir a la sala con un trago en la mano: ya esa disposición física marca una diferencia destacable. Luego, las canciones y los textos de Liliana Viola encuentran en las decisiones escénicas y musicales de Alejandro Tantanian un tono conmovedor, con efectos que -según lo que nos dicen quienes vienen a vernos- son terapéuticos. Alguien me dijo hace horas que Como nunca… ¡otra vez! es un espectáculo de bravas. Bueno, es eso: somos bravas y producimos bravura en este momento. No sé si hay bravura, ira o furia bien orientada en el resto de las puestas. Acá ha iracundia, risa y brillo.
Como nunca…¡otra vez! se presenta el viernes 6 y el viernes 13 de diciembre a las 23.59 en el Picadero, Pasaje Santos Discépolo 1857. Entradas por la web del teatro o Plateanet.
