Críticas

Cuando Frank conoció a Carlitos: el musical del encuentro soñado entre Sinatra y Gardel

La obra protagonizada por Oscar Lajad y Alan Madanes, en el Astral, sorprende por su emotividad y resulta un viaje encantador a esa reunión imaginaria,

Texto: Sandra Commisso / Fotos: Carlos Furman

Hubo un tiempo en el que Carlos Gardel era una figura internacional que giraba por el mundo brillando con su voz inigualable y su impronta porteña. Hubo un tiempo, también, en el que Frank Sinatra era un joven neoyorquino con ansias de triunfar como cantante, mucho antes de que se lo conociera como La Voz. Ambos tiempos coinciden en el musical Cuando Frank conoció a Carlitos, escrito por Gustavo Manuel González y Raúl López Rossi, con dirección de Natalia del Castillo y la actuación de Oscar Lajad, Alan Madanes y Antonella Misenti, con funciones en el Astral.

La trama cuenta un hipotético encuentro entre ambos artistas, en 1934, cuando Gardel se encontraba actuando en el NBC en Nueva York, ya consagrado y recibe, en su camarín, la visita de un entusiasta admirador, hijo de inmigrantes italianos y aspirante a cantante llamado Frank Sinatra, de apenas 19 años.

En ese cruce musical, artístico y humano transcurre una historia sencilla pero profunda, con muchos toques de humor, ternura y sobre todo, enorme talento por parte de Lajad y Madanes quienes interpretan al Morocho del Abasto y al joven Sinatra, respectivamente. A ellos los acompaña Antonella Misenti como Nancy Barbato, por entonces novia de Frank y, un trío de bailarines de tango, Victoria Galoto, Ale Andrian y Juan Mendé Jey, que deslumbran con su técnica y gracia.

La puesta en escena, con iluminación, vestuario y escenografía impecables, recrean una atmósfera justa para retratar ese momento de esplendor tanguero, en plena década de 1930, en la que por medio de canciones y ensoñaciones se va tejiendo un lazo que deja ver la sensibilidad y la belleza del tango y del arte en general.

En esos diálogos recreados al estilo «maestro y discípulo», durante una noche estrellada, no falta la ironía y picardía típicas del Zorzal criollo queriendo guiar al aspirante a estrella estadounidense que parece ávido de experiencias como las de su ídolo. En esa amistad que surge casi espontáneamente, no faltan las referencias a las mujeres, el barrio, la amistad, la madre y otros tópicos más de época. Todos regados con el encantador vocabulario lunfardo que despliega Gardel y con la ternura que despierta un joven Frankie queriendo seguirle los pasos y haciéndose entender en su inglés nativo.

Por supuesto que los tangos no faltan. Son la columna vertebral de la historia y cada uno de los temas interpretados por Carlitos llevan al público a un viaje nostálgico y festivo a la vez. Por la voz de Lajad encarnando a Gardel pasan Mi Buenos Aires querido, Soledad, Arrabal amargo, Caminito, Chorra, Cuesta abajo, Margot, A media luz, Por una cabeza, Leguisamo solo, Cambalache, Yira yira, Volver, Rubias de New York, La cumparsita y El día que me quieras. Uno más emotivo que el otro.

Como detalle curioso (y acertado a pesar del riesgo), Frank prueba cantar algunos de los temas en inglés, con su estilo, además de asomar brevemente un par de sus futuros éxitos, en un guiño cómplice con el público. Otro guiño para los espectadores que apunta directamente al corazón es saber algo que los protagonistas aún ignoran: además de que Sinatra se convertirá en uno de los intérpretes más famosos del siglo XX, un año más tarde, Gardel, en la cima de su éxito, perdería la vida en un accidente aéreo y se convertiría en leyenda. Pero por un rato, en plena calle Corrientes, la magia sucede y Gardel parece estar más vivo que nunca.

Cuando Frank conoció a Carlitos, funciones de miércoles a sábados a las 20 y domingos a las 18.30 en el Astral, Av. Corrientes 1639.

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