Entrevistas

Bárbara Bonfil: «Hay que darle más valor a las emociones»

La actriz y autora presenta «Nena Gorda», a partir de su propia experiencia en la infancia, en la que reflexiona sobre los mandatos sobre los cuerpos, principalmente, femeninos. La obra se presenta en la sala El Crisol.

Texto: Redacción Todo Teatro. Fotos: gentileza prensa.

A partir de su experiencia personal, la actriz Bárbara Bonfil escribió junto a Laura Fernández (directora y dramaturga junto a Piel de Lava), Nena Gorda, una reflexión sobre la construcción del propio cuerpo y sus imaginarios. Con dirección de Andrea Varchavsky, la actriz revisa su propio pasado personal, en un proceso de complicidad con el público en esta obra que se presenta en el teatro El Crisol.

En ese repaso, se suceden recuerdos y objetos de la infancia, un recorrido por academias de baile y la necesidad de encajar frente a un deseo irrevocable de bailar que parece tener como único escollo infranqueable: el propio cuerpo.  

¿Cómo surgió la idea de llevar tu propia historia a escena?
-Los meses de pandemia fueron bastante introspectivos. Empecé a dedicar parte de tiempo libre a preguntarme seriamente que quería contar a través de la actuación , que tenía yo para decir. Indagar en el tema del cuerpo, de los cuerpos, de las huellas que quedan impresas en él, según nuestra biografía, me parecían interesante, un material sensible, singular pero a la vez universal. Quise profundizar en mi propia huella y lo que inmediatamente surgió fue mi infancia siendo una niña gorda. Tenía muchos recuerdos de la familia opinando sobre mi cuerpo, de los compañeritos de escuela señalándome, las fotocopias de las dietas, mis viejos intentando con pocas herramientas que no me sintiera mal, mi sensación de insuficiencia.

-¿Cómo fue volver a ese momento y remover esos recuerdos?
-Descubrí que seguía sintiendo, ya en mi cuerpo de adulta flaca, el dolor y las consecuencias de ese señalamiento como una herida abierta. Descubrí también que el tema no estaba caduco por el paso del tiempo, muy por el contrario, a pesar de los intentos de nuestra sociedad actual de ser más inclusiva, siguen habiendo conductas señalatorias que arman patrones de belleza establecidos, Todavía hay prejuicios con respecto al lugar que se pretende que ocupemos las mujeres, de bajadas de linea del sistema capitalista que dañan y tienen que ser revisados con compromiso y respeto.

-Tu historia personal es la de miles y miles de mujeres también.
-Sí. Mi historia personal termina siendo entonces la de muchas otras infancias que van construyendo construyendo una mirada errada de sí mismas, las más de las veces poco amorosas e incluso hasta traumáticas, como consecuencia de haber sido juzgados por otros.

-¿Cuáles son los principales ejes de Nena Gorda y qué aspectos te interesan compartir con el público?
-Los ejes son el cuerpo y las huellas de nuestras vivencias impresas en el cuerpo. Eso que somos y se ve, pero también eso que fuimos que aún somos y que no se ve. Están también el señalamiento y juzgamiento de los cuerpos como práctica normal en nuestra sociedad dando lugar a infancias y posteriormente adultos con traumas y sensaciones de insuficiencia. Y además, el tema de las infancias y las importancia de tratarlas con amor y respeto. El tomar conciencia de que, en ese momento de la vida, se crea la identidad, y es un proceso en el cual la mirada de los otros tiene mucho peso.

-A pesar de que es un tema del que se habla hoy en día mucho más que hace algunos años, aún persisten estos modelos exigentes sobre los cuerpos ajenos.
-Claro y eso se nota mucho más en las exigencias de ciertas disciplinas, de quienes las imparten y que entienden, aún hoy, que es valido y normal discriminar personas por sus características físicas. La gordura y el tratamiento hacia las personas gordas sigue siendo un tema. Por eso creo que es importante sacarle la carga negativa a la palabra gordo y entender que es un estado más del cuerpo. Toda carga de valor, o desvalor en este caso, que se le imprime tiene que ver con cómo el sistema en el que vivimos quiere estigmatizar los cuerpos para hacerlos funcionales a intereses económicos que se traducen en dietas, pastillas, gimnasios, tratamiento de bellezas, cirugías estéticas.

-¿Cómo fue el proceso de escritura de la obra junto a Laura Fernández? ¿Cómo lo trabajaron?
-Cuando supe que quería escribir sobre mi historia en la primera que pensé fue en Lau. Yo venía de hacerle la asistencia de Bañarse, obra que ella dirigía y de la que también hizo la dramaturgia. Es una artista que admiro mucho. Si bien somos amigas, me daba mucho pudor llamarla y pedirle que me ayude, yo nunca habia escrito nada. Pero me animé, la llamé, le conté lo que tenía ganas de hacer y me dijo que sí. Primero definimos los lineamientos de la obra: iba a ser un unipersonal, un biodrama, con intención de interpelar directamente al público y con la utilización de objetos y videos documentales. Había que ir recopilando esos materiales. Y a partir de ahí nos juntamos religiosamente una vez por semana, varias horas durante cinco meses. Era plena pandemia. La dos estábamos viviendo situaciones personales bastante difíciles y creo que esos encuentros sirvieron también como una especie de resistencia a lo que nos estaba pasando.

-Volver a esos recuerdos dolorosos, ¿complicó o simplificó el trabajo de escritura?
-El proceso, siendo justa con cómo me sentía yo en ese momento, tuvo sus altibajos . El tema que estaba revisando era muy sensible y me pegaba de distintas formas según el momento. Tenía inseguridades, me cuestionaba si el material iba a resultar interesante y surgían miedos anticipatorios sabiendo que iba a tener, luego de la escritura, que pensar en el montaje y en la actuación. ¡Me parecía todo mucho! A la par de estas sensaciones estaba maravillada y agradecida con poder compartir y aprender de Laura en cada encuentro. La confianza y generosidad de ella me ayudaron mucho a creer en el proyecto. También hicimos dramaturgia a partir de los objetos y videos que fui recopilando de mi infancia y de a poco el texto fue tomando forma y consistencia .

-¿Qué gustaría que suceda en el público con el material?
-La elección de actuar a partir de algo personal y de interpelar a la gente de forma directa, mirándola a los ojos, tiene que ver con causar un impacto directo. No hay nada entre ellos y yo cuando vienen a ver la obra. Están mis emociones expuestas y entregadas, invitandoles a que afloren las suyas. Busco que el público no se vaya como llegó, que se modifique. Que la obra y la temática los atraviese, los emocione, los interpele. Que les haga reflexionar sobre su propia biografía, sobre cómo se posicionan y cual es su aporte en la sociedad frente a las temáticas que se tratan en la obra. Me interesa que cada persona al irse de ver Nena Gorda se pregunte y re pregunte, que tiene que pasar para que el cuerpo de una niña sea suficiente.

-¿Qué creés vos que tiene que pasar, a partir de tu propia vivencia?
-Desde hace tiempo estoy convencida de que hay que darle más valor a las emociones. Considero que muchas de las situaciones violentas e inhumanas que vivimos tienen que ver con el poco lugar que le damos al plano emocional por sobre el racional. Siendo docente de teatro en escuelas primarias durante varios años , pude comprobar que los niños y las niñas sabían sumar y restar pero no sabían responder cuando se les preguntaba como se sentían. Niños y niñas que en un futuro cercano serán adultos y adultas, desconocedores de sus emociones.

-El arte es una posibilidad y una herramienta muy valiosa para trabajar sobre la emociones, ¿no?
-Sin duda. Pensar en trabajar la empatía desde el desconocimiento de las propias emociones es realmente muy difícil. Pensar en un mundo justo, menos violento y con igualdad de derechos es casi imposible si uno no sabe definir qué es lo que siente, darle un valor y de esta manera percibir y valorar lo que siente el otro. Qué mejor que el arte para causar un impacto emocional que permita cuestionarnos y, quizás, llegar a una reflexión crítica. Desde el teatro y la actuación, encuentro en esta obra la posibilidad de hacer mi aporte a la construcción de una sociedad más amorosa donde se valoren los cuerpos y las emociones.

Nena Gorda tiene funciones los sábados de julio a las 20 en el teatro El Crisol, Malabia 611. Entradas por Alternativa Teatral.

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