Detrás de escena

«Manual de urbanidad para jovencitxs»: sexualidad y erotismo a través de tutoriales

La obra de Luisina Sclavi indaga en el mundo sexual adolescente con una perspectiva desenfadada en la que no falta el humor ni la crítica. La obra se presenta en la Sala Fandango.

Texto: Sandra Commisso. Fotos: gentileza prensa

Abordar temáticas como el placer, la sexualidad y el erotismo, desde una mirada provocadora, con el foco puesto en la adolescencia y la juventud es el eje de Manual de urbanidad para jovencitxs, de la dramaturga y directora Luisna Sclavi. A través de lecciones y tutoriales presentados en módulos, la obra que se presenta en la sala Fandango, en Villa Crespo, se sumerge en situaciones cómicas y delirantes, desafiando las normas sociales establecidas y cuestionando los conceptos que influyen y manipulan el auténtico deseo en esta sociedad contemporánea.

Con algunos elementos bizarros y oscuros y de manera irreverente, la obra busca romper tabúes y plantear preguntas incómodas sobre la sexualidad y las normas impuestas. Su directora cuenta cómo fue el proceso de esta obra.

-¿Cuáles fueron los ejes para escribir Manual…?
-El eje principal fue la investigación realizada con las actrices en los ensayos. De esos encuentros salió un gran porcentaje de lo que está en el texto hoy. Para mí escribir está en íntima relación con la tarea de dirigir. Me cuesta pensar una sin la otra. Por otro lado, esa investigación tenía como leit motiv la obra de Pierre Louÿs Manual de urbanidad para jovencitas (escrito en 1917 y publicado diez años después) de dónde tomamos, no solo el nombre, la temática sexual y el tono de sátira, sino también la estructura de escenas cortas que funcionan como unidad dramática independiente. Y a su vez constituyen la totalidad de un sistema coherente, como es un manual o, en este caso, una obra.

-Un concepto que, a pesar del paso del tiempo, parece seguir funcionando, aunque con otros lenguajes.
-Si y esa estructuración en cuadros nos llevó rápidamente a la noción de sketch, de tutorial, de reels, de redes sociales y demás que tenemos hoy, como un devenir lógico e inevitable. Estuvo presente en cada ensayo desde el comienzo. Imposible no linkear. Y como consecuencia de esto, basados en el trabajo de Tiqqun o Comité Invisible (Teoría de la Jovencita) donde se establece a la Jovencita como un concepto no sexuado, en tanto herramienta e invento del sistema capitalista; nace otro de los ejes presentes en la escritura que es, la noción de Jovencitx.

-Otro eje que se actualizó más acorde a estos tiempos.
-Algo así. Si bien la obra se posiciona en el universo femenino, los manuales en tanto “educativos” o “formativos» no están dirigidos exclusivamente a las femineidades, sino que, ya sea por acción u omisión, por identificación o extrañamiento, todes conocemos el modelo vigente, el ideal a perseguir.

-¿Qué lugar ocupan el placer, la sexualidad y el erotismo en la actualidad?
-La respuesta no la sé. Lo cierto es que la obra, de algún modo, se hace la misma pregunta, pero reflexionando puntualmente sobra la influencia del mundo virtual en esto. Pareciera, en principio que, lejos quedaron los intentos disciplinarios y represivos de los manuales de urbanidad y códigos de comportamiento social del 1800, que respondían a las necesidades morales de ciertos sectores de aquella sociedad europea. Pero si tomamos como válida la hipótesis sobre la que se gesta Manual de urbanidad para jovencitxs, de que las redes sociales son hoy el nuevo dispositivo de divulgación de lo mismo, y que la imagen predominante en estas redes responde, también, a las necesidades de un mercado, sobre el cual se diseña un ideario social; podemos concluir que sigue existiendo una manipulación sobre los cuerpos. Y en consecuencia sobre la sexualidad y el deseo. Aunque, efectivamente, las necesidades de la sociedad actual sean otras.

-Las redes sociales parecieran ser uno de los temas más complejos de abordar hoy en día, por todo lo que ponen en juego.
-Hoy en las redes hay una incitación constante a mostrarse, a dejar de esconderse, a exponer el cuerpo con la excusa de empoderarse y ganar valor. Existe una relación muy perversa entre el deseo y el valor, algo así como una lógica de oferta y demanda, cuánto más me desean, más valgo. Y cuánto mas valgo más me desean. ¿Quiénes? Las marcas, los usuarios… Cuánto mas visualizaciones, más seguidores, más interacciones, más y mejores oportunidades de trabajo. Mas valor, mas poder y estos términos se retroalimentan entre sí. Yo no soy una experta en el tema ni mucho menos, me baso meramente en el trabajo de investigación que realicé para la obra, y en mi propia experiencia como usuaria y consumidora, pero pareciera que la sexualidad y el erotismo quedan un poco a merced de estas lógicas que castran, de algún modo, el propio deseo y lo ponen al servicio del mercado. Pues como seres sociales, interdependientes, todes queremos ser consumidos para tener mas valor y el poder de consumir más y mejor.

-La obra, protagonizada por Adela Buendía, Rocío Busca y Gimena Cos, plantea un punto de vista femenino, ¿qué es lo más destacado de ese universo hoy?
-Creo que en esto hay una paradoja, porque si bien es cierto que la obra plantea una perspectiva posible de las femineidades, también se posiciona fuertemente en figuras altamente estereotipadas que responden a la mirada patriarcal de ese universo. El gesto poético está en intentar reproducir en su máxima potencia, lo mas perfectamente posible este imaginario de “ideal femenino” que, por supuesto es un absurdo inalcanzable; pero no lo suficiente como para que dejar de intentarlo. Entonces la violencia sobre los cuerpos queda expuesta en las consecuencias mismas de intentar habitar esa imposibilidad.

-¿Tiene que ver con esta construcción en curso de un nuevo modelo social más allá del patriarcado?
-Creo que nos cuesta mucho renunciar a algunos lugares de sometimiento. Vamos conquistando cada vez más espacios y creo que hay una necesidad de transformación del arquetipo cada vez mas evidente. Pero al mismo tiempo el sistema convierte en slogans y fórmulas cristalizadas carentes de sentido, nuestros propios discursos emancipatorios, y con ellos nos venden lo que quieran. Siento que el lugar estereotipado de belleza, sensualidad y juventud es el que más nos resistimos a soltar.

-La obra se presenta en una sala de Villa Crespo, ¿cómo ven el panorama del teatro independiente hoy?
-Siento que es un momento muy prolífero del teatro independiente. Hay un sinfín de poéticas y miradas produciendo por doquier. Veo a grupos recontra jóvenes, a nuevas generaciones en compañías estables, trabajando en equipos super consolidados, conquistando espacios que históricamente estaban reservados a trayectorias muy enormes, conviviendo con los grandes, los experimentados, los ya consagrados; y la dialéctica que aparece ahí abre a un montón de posibilidades más. Y eso está buenísimo. A veces más, es más. Cuánto más hostil se vuelve el mundo, más vital es hacer teatro. Y el circuito independiente es el refugio de quienes no encontramos otra manera de sublimar la existencia, aunque solo sea para que venga a vernos nuestra mamá. Me parece que estamos en un momento dónde está bueno ser conscientes de eso. Aunque, por supuesto, el camino es colectivo y, en lo posible, popular.

«Manual de urbanidad para jovencitxs»: funciones, los viernes a las 23 en Fandango Teatro, Luis Viale 108.

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