Entrevistas

Francisco Andrade: «El teatro es vital para la salud mental»

El actor cuenta que su pasado como modelo le sirvió para interpretar a Max en «Tootsie», la exitosa comedia en la que comparte elenco con Nico Vázquez, en el Lola Membrives.

Texto: Sandra Commisso. Fotos: gentileza prensa.

Pocas veces un actor tiene la posibilidad de formar parte de una obra que desborda de público en cada función, como sucede con Tootsie desde su estreno en marzo pasado, en el Lola Membrives. Menos aún de la experiencia de encontrarse con un público que espera en la puerta de teatro sobre la calle Corrientes, cada noche, para seguir festejando. Francisco Andrade, quien en la comedia encabezada por Nico Vázquez, interpreta a Max, dice que disfruta mucho de esa energía que le transmite el publico, y que, en el escenario funciona con un mecanismo de risa contagiosa, Su personaje en Tootsie, es un ex participante del reality Gran Hermano, que trabaja de «lindo» y resulta una auténtica revelación.

Lo que el actor le aporta a Max, habilitado por el director Mariano Demaría y por el propio Nico, con quien comparte varias escenas, es puro juego. «El director es muy hábil para sacar mucho de pequeños gestos que le vas encontrando al personaje», cuenta Francisco.»Cada día lo quiero más a Max, que es un chico muy simple, es un pibe al que su abuela siempre adoró y halagó, es feliz y algo ingenuo, como un adolescente en un cuerpo más grande, de adulto».

-Esa ingenuidad que tiene el personaje, me parece que es lo que lo salva y lo hace querible.
-Claro, yo quería buscarle ese rasgo que lo sacara un poco del estereotipo de galán, del lindo un poco bobo y mostrar algo más de él, cierta debilidad. Eso me parece lo más interesante de encontrar en los personajes y en las personas. Max, por ejemplo, nunca había leído Shakespeare y menos todavía, lo había interpretado y de pronto se enfrenta con la posibilidad de hacerlo. Y le pasa algo que a mí también me pasó: te encontrás con una versión muy española, castiza y no sabés muy bien cómo encararlo. Por eso Max cree que tiene hacerlo exagerado, como antiguo, un delirio pero a la vez un poco inocente. Y fui por ahí, con esa cosa sobreactuada y de acentuación enredada. Su humor va un poco por ese lado más absurdo, Son el tipo de personajes que te permiten jugar mucho.

Tootsie recrea la historia de Santi, un actor desocupado que en un momento de desesperación, decide vestirse como mujer y ya como Doris, buscar trabajo como actriz, Además de una versión musical en Broadway, la película de 1982, interpretada por Dustin Hoffman, se convirtió en un clásico. Para el rol de Doris, Nico Vázquez asumió el desafío de encarar el mismo personaje de Hoffman y, con el vértigo que impone cada función, transformarse en Doris noche a noche.

Algunos caminos, profesionales, en este caso, tienen vueltas inesperadas. En el caso de Andrade, por ejemplo, el camino que lo llevó a ser elegido para formar parte de esta superproducción, se remonta a unos cuantos años atrás, cuando tuvo un rol chiquito en la tira de televisión Educando a Nina. «Yo solo hice un participación menor en esa ficción pero, cuando estaban armando el elenco de Tootsie, la pareja del director se acordó de lo que yo había hecho ahí y sugirió convocarme para interpretar a Max. Me mandó un mensaje que vi de casualidad, casi que no lo tomo en cuenta, creí que era un chiste. Pero no, era verdad. Fue increíble».

-Suceden cosas buenas cuando los productores están atentos a caras nuevas y se arriesgan porque están convencidos de que tal rol es ideal para un actor o actriz. Se cumple eso de que no hay papeles chicos.
-Sí, tal cual. Nunca sabés quién te está viendo, aún haciendo un obra chiquita en el off o un personaje más que secundario como el mio en televisión. Está buenísimo que pasen esas cosas. Y por eso es fundamental estar en actividad y con buena energía, porque muchas veces, te podés pinchar, obviamente. Después el director me fue a ver a una obra en la sala Nün, sin que yo supiera. Es curioso cómo suceden las cosas por eso siempre hay que seguir adelante.

Estar presente siempre, en función de una historia y de cómo contarla, no importa en dónde sea, nunca sabés quién te está mirando.
-Tal cual, además, cada vez todo se globaliza más y el público también lo entiende así. Es muy interesante ese intercambio.

Creo que, después de la pandemia, el público se entrega cada vez a las distintas propuestas, sea drama o comedia, como si hubiera mejor predisposición.
-Yo creo que sí. El teatro es el único arte que no se puede descargar, es en vivo, es la instancia en la que te dejás interpelar por otro ser humano, es una necesidad que tiene que ver con el encuentro. Yo estoy viviendo esta experiencia como si estuviéramos en el 1500, sin exagerar, como lo que se vivía entonces con el teatro: una distracción que intercalaba con pensamientos, con sentires que te hacían, más o menos, identificarte con lo que te mostraban. Yo veo las caras de la gente y eso sigue pasando.

El ritual sigue siendo tan necesario y vital.
-Así es. Y con Tootsie, además, está Nico que es el gran motor de todo esto, tiene una energía impresionante y está atento a que, cuando hacemos dos funciones, no nos olvidemos que para el que está en la platea, es su primera impresión e incluso, para algunos, tal vez sea su primera experiencia teatral. Y eso es un gran incentivo, eso es el teatro.

Francisco recuerda sus comienzos hace dos décadas. «Empecé en Bahía Blanca, donde nací, y a los 16 ya estudiaba teatro a pesar de que mi familia y mi entorno no tenía nada que ver con lo teatral. Al poco tiempo vine a Buenos Aires, con unas fotos, por sugerencia de mi hermana, para llevar a la agencia de modelos de Pancho Dotto. Y a la semana estaba desfilando con Pampita y Dolores Barreiro, Pero tenía en claro que eso era para bancarme al actor, para pagar los cursos de actuación. Porque para mí, actuar es algo que me pide el cuerpo, es inexplicable».

¿Esa etapa de modelo te sirvió para sumarle a este personaje?
-Sí, totalmente. Fueron unos años muy locos los del modelaje, conocí personajes rarísimos por todo el mundo. Tengo mil anécdotas, algunas muy lindas y otras muy feas. Es un ambiente bastante oscuro detrás del glamour, en lugares increíbles pero con situaciones muy bizarras. Estuve casi dos años haciendo eso y lo dejé para dedicarme a actuar. Ese imaginario que uno tiene en la cabeza también tiene su precio, entre otras cosas, la soledad. Por eso renuncié y decidí jugármela por la actuación.

-Hay algo de todo eso que parece haberte preparado para el personaje, casi veinte años después.
-Seguramente, fue un aprendizaje enorme. Muchas cosas que esperaba, no pasaron y otras que ni me imaginaba, sucedieron. Así que, más allá de prepararse, no hay que intentar controlar. Con Tootsie me están pasando cosas hermosas como que un señor, en el supermercado, se me acerque para decirme que vio la obra y agradecerme por la alegría que le provocó. Cada cosa llega en el momento en que te tiene que llegar. El resto son expectativas de los de afuera. En ese sentido, para el actor, lo único que te va a abrazar, es el teatro.

-¿Eso es lo que te conmueve del teatro?
-Sin dudas, es algo que va más allá de lo racional, y es lo que más se disfruta como artista y como espectador, Por eso me parece clave que todo el mundo tenga acceso, para mí el teatro es vital para la salud mental.

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